lunes, 30 de agosto de 2010

El que no transa, no avanza


Una bella dama ha criticado acremente mi anterior contribución acerca de los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos. Tiene razón. Me dijo algo así como: “hubieras cerrado perfecto con el tema de los migrantes centroamericanos y el martirio que les hacemos sufrir en su paso por México hacia a USA…”
Han pasado casi dos meses desde que un servidor maicero redactó casi con las vísceras su último post, y prácticamente el mismo tiempo desde que esa oportuna crítica me fue hecha. Solo hasta ahora tuve la vergüenza de hablar algo al respecto. Ya pa'qué.
Como no soy ningún experto en la materia solo expresaré lo siguiente:
¿Qué puedo comentar sobre el abominable descubrimiento en Tamaulipas de 72 seres humanos ejecutados, de origen extranjero –centro y sudamericanos-, que el propio hecho no diga contundentemente? Es decir, ¿qué más se puede agregar al respecto? Lo que yo puedo decir, es que me da vergüenza. Me da vergüenza mi país. Me avergüenzo de ser mexicano. Me avergüenzo de ser miembro de un pueblo que se indigna de que sus inmigrantes connacionales sean tratados como basura al norte del río Bravo, sin importarle un comino que al sur del mismo río se cometan atrocidades peores, pero a otros inmigrantes. Y me avergüenzo aún más del descaro con el que el INM se defendió presentando cifras inauditas hechas al vapor para respaldar el "gran trabajo" que hacen salvando migrantes centroamericanos por doquier. Aberramos el racismo norteamericano pero somos igual o peor porquería. Somos doblemente hipócritas. Nosotros, los mexicanos, somos tan racistas que nos saltamos la fase de “discriminación” para pasar directo al exterminio. Porque lo que hicieron esos criminales con esas 72 personas fue exterminio. El mismo exterminio que cometen todos los días contra miembros de bandas rivales del narcotráfico. Las narcominas, narcofosas, narco-tinas-de-ácido y demás son nuestros nuevos campos de exterminio. Así de sencillo.

Ahora comencemos con lo que quiero hablar el día de hoy. Es una historia muy divertida.
Aunque mi gurú Miguel Ángel Granados Chapa ha expresado rotundamente que detesta hacer crónicas que traten sobre un “conocí a fulano” ó “conocí a perengano”, por esta vez me apartaré de ese canon, como el propio periodista hidalguense lo hizo recientemente al hablar del muy extrañado Carlos Monsiváis.
Tengo un amigo, al que llamaremos Pepe. Pepe fue mi compañero de la preparatoria. Todo un personaje. Desde el primer día de escuela me cayó bien porque me hizo plática, así, sin más ni más, para preguntarme si me agradaba la idea de jugar baloncesto con él al día siguiente. Y sí, jugamos. Jugamos mucho baloncesto…, desde ese día y hasta el último que pasamos en ese parque de diversiones y lujuria llamado Preparatoria. Mis antiguos compañeros y yo concebimos un nuevo adagio para ese templo del (no)saber: “si fuiste a la prepa y no egresaste como dealer, terrorista o padrote es que no aprendiste nada de la prepa.” Yo solo aprendí a jugar baloncesto y casi todo lo aprendí de Pepe. Por ello y por varias cosas más, lo estimo en alto grado.
Desde tercer año, Pepe comenzó a desarrollar gala las habilidades que le darían el fundamento teórico de su más reciente profesión: las cartas y el juego de números. Aunque yo nunca he entendido nada de esos juegos de azar –son una absoluta pérdida de tiempo, como escribió el maestro José Vasconcelos-, sabía muy bien que Pepe tranzaba cada que sus débiles contrincantes lo permitían, cosa que sucedía muy a menudo. Nacido en una familia de tahúres, a sus 18 años Pepe no solo conocía varios trucos de la baraja que le facilitaban hacerse de dinero fácil -dentro de una institución donde, se supone, los jóvenes se “preparan” para ingresar a la carrera a la que, se supone, se dedicarán el resto de sus vidas- sino que comerciaba con todo lo que se le pudiera poner un precio: tenis, carteras, playeras, estéreos. No fui el único que le dijo: “no has vendido a tu madre porque la señora no se deja!”
Eso de vender la madre no es muy diferente a vender la patria. He pensado: si mi amigo Pepe ocupara un puesto que le permitiera vender porciones groseras de la selva maya a los hoteleros españoles, vender yacimientos de oro y plata a las mineras canadienses, vender la banca a emporios financieros, por desgracia, también españoles –ahí les encargo la Copa Santander “Libertadores”, nombre cual no hay otro más patético-, seguramente vendería todo esto y más.
Además de agradable en el trato y poseer el famosísimo y mexicanísimo don de gentes, el marchante se las gasta de muy rostro. Con el tiempo, Pepe ha acumulado el expertise necesario para encontrar la fórmula que le dé acceso a la meta que se trazó hace casi una década: “yo ando buscando una viejita de billetes que me mantenga”. Especializado en relaciones públicas y pequeñas estafas como encargado de un congal de juego de números, Pepe ha tejido la red de contactos y negocios que le estimula a soñar con el “siguiente nivel”.¿ Y qué es el siguiente nivel? Tal vez ni él mismo lo sepa. Pero de que se trata de “tener más”, no cabe la menor duda.
A Pepe no le basta con haber viajado, a pesar de su gran incultura, a dos o tres países de Europa, un lujo que, sobra decirlo, pocos mortales clasemedieros egresados del antro del saber llamado Preparatoria se pueden dar. Tampoco le es suficiente cambiar de carro cada 6 meses y financiarse pachangas donde se derrochan varios miles de pesos. Pepe quiere más. Su más reciente “proyecto” es inmoral incluso para los de su "sector económico": se acuesta con una señora, viuda, que tiene dos trabajos, dos nóminas: hacer como que trabaja para una corporación federal de seguridad y recibir “incentivos” de la delincuencia organizada por hacer eso mismo, “hacer como que trabaja”. Ja! Otra de las grandes contribuciones de México al patrimonio cultural inmaterial de la humanidad (¡cuántas veces he oído esa maldita frase!). La tipa posee un automóvil de lujo por cada dedo de la mano –¿o será que la delincuencia organizada la premia con un automóvil cada que, mochando dedos, un secuestro rinde dividendos? – y ahora posee un juguete nuevo para el undécimo dedo, Pepe, quien le ayuda a llenar la vida vacía y repugnante que lleva (si te faltan dedos para vestir todos los anillos que el dinero puede comprar, pues cómprate un dedo adicional!).
El cinismo salinista. Mi amigo de la juventud me confió alguna vez que aquí, en Mexiquito y en esta vida, hay que “chingar al de adelante porque el de atrás te viene chingando”. Cosa curiosa, sin haber abierto jamás un libro por voluntad propia –ni por inducción externa-, Pepe entendió a muy corta edad lo que Kafka y muchos pensadores y filósofos modernos han denunciado y condenado: vivimos un mundo donde no hay cabida para el amor ni la compasión, y para prácticamente ningún sentimiento noble. Tal vez ni siquera lo entendió por sí mismo, tan solo se lo inculcaron antes de aprenderse las tablas de multiplicar. Lástima que Pepe entienda el sistema para reproducir el modelo y sacar provecho de él a la perfección. Pero, ¿qué más da? Si por todos lados hay cientos de Pepes , mercando y traficando con esto y con aquello, legal o ilegal, tranzando y avanzando, acumulando riqueza y manejando y administrando la espiral de una vida, su vida, a costa del infortunio y la infelicidad de muchas otras vidas. ¿De qué sirve el “ascenso social”, cuestionó alguna vez Denise Dresser, si para ascender socialmente debo hundir a los que me rodean?

¿Porqué escribir sobre un personaje como mi amigo? Realmente no lo sé. Tal vez estoy siguiendo inconcientemente la teoría de Monsi sobre el narcocorrido, alguna vez ya comentada en este espacio, un género que según el escritor no hace apología del crimen. Por el contrario, el género es un canto-estallido que exclama algo parecido a: “nosotros, no nada más ustedes, políticos y empresarios de mierda, también podemos darnos la gran vida.” Ahora tal vez, sin quererlo, estoy haciendo una especie de “corrido virtual en prosa sobre un viejo amigo de la prepa”. Es un buen título, ¿no creen?

El pilón.
A pesar de la gran vergüenza sentida y expresada al principio del post de hoy por los terribles acontecimientos en Tamaulipas, seguiré denunciando las chingaderas que sufren nuestros paisanos mexicanos en el imperio gringo. Aquí les va otra mini-historia.
Manuel es oriundo de la Sierra Norte de Puebla. Tiene veinte años y desde hace dos trabaja ilegalmente en el condado de Orange. Habla Náhuatl aunque le avergüence hablarlo. Mi padre y él son compañeros de trabajo. Son esclavos de primer mundo en un spa de primer mundo. En ese centro de relajación lujosa, donde el masaje más barato cuesta 100 dls, también labora Tara, una masajista gringa que en apariencia es una mujer agradable y buena gente. Solo que tiene un pequeño defecto: a sus cincuenta y tantos años está convencida de que está viviendo su segunda juventud, y una segunda juventud se debe disfrutar en compañía de un joven de la primera juventud.
El “Nahualin” es una persona –el apodo es autoría despectiva de mi papá-, digamos, de temperamento tropical, en concordancia con el clima de su tierra natal. Desde que llegó a USA fue embelesado por la belleza de la mujer estadunidense. Manuel no tardaría en morder el anzuelo. Tara, la rejuvenecida mujer, creyó que embonaba bien con el sueño del paisano poblano de probar “carne gringa”, aunque fuera “carne de gallina vieja” -como reza por ahí el viejo adagio machista (¡otra contribución más al patrimonio cultural inmaterial!). Así lo calculó ella tal vez. Sin embargo, algo salió mal. Tal vez fue el poco inglés tijuanero que mastica Manuel, o el deseo atrasado de Tara que precipitó las cosas, o simplemente el hecho de que él no pudo explicar que solo quería salir y pasar el rato, y que no era tan rifado para emplearse a fondo en una sesión de artes amatorias con tamaño ejemplar –Tara es alta y corpulenta, y Manuel más bien posee el físico de un mexicano de la serranía.
Empezaron los chantajes. Ella lo amenazó: “te voy a denunciar con inmigración porque eres un wetback y manejas un auto sin licencia de conducir.” El no supo qué hacer, la paranoia lo invadió, ya ni quería salir de su casa. Pidió ayuda con el gerente del spa y en una lógica absurda lo despidieron “temporalmente” en lo que “se calmaban las cosas”, aún cuando existía evidencia –los mensajes de texto de Tara en el celular de Manuel- que mostraba que ella lo estaba acosando y chantajeando.
Les aseguro que si un mexicano ilegal hubiera asediado a una norteamericana de la manera en que la perversa Tara lo hizo con nuestro paisano, al mexicano lo hubieran refundido al menos 3 o 4 años por acoso sexual, como mínimo. Pero desde luego, éste no fue el caso. Manuel está contento porque el desempleo sólo duro mes y medio y le reincorporaron a sus antiguas actividades. Tara ya no tiene permiso de hacer migas con nadie…, para evitar malas interpretaciones.

Un abrazo maiceros!!!

(Cartón "Nuestra Belleza" publicado por Omar en El Universal)

lunes, 12 de julio de 2010

La Ley Arizona en California


“Get illegal immigrants out of my country”. Éste es el colofón de uno de cuatro comentarios estúpidos –por decir lo menos- que he leído en la tribuna pública de la edición del 8 de julio de L.A. Times. De nueve participantes, cinco –la mayoría- enviaron sus opiniones al espacio de lectores refiriéndose al tema de la inmigración ilegal, tres lectores abordaron temas locales de Los Angeles y finalmente un solitario lector más comentó acerca del asqueroso desastre natural en el Golfo de México, mismo desastre que, al estilo de la Impunidad Institucional Mexicana –lo puse en mayúsculas a manera de propuesta novedosa de nombre de un cártel de la droga, o cuando menos de una asociación civil-, no ha desembocado en ningún responsable importante: Obama, el pseudohombre más poderoso del mundo, no ha podido hacerle ni cosquillas al cártel de British Petroleum.

¿Porqué un lector promedio del LA Times, sea colono de Long Beach –el tercer puerto más grande del mundo- o de Irvine –ciudad ubicada ya en el siempre “próspero” condado de Orange, donde viven mis padres- emite opines tales como “I am beginning to think that Arizona has the right idea”? De verdad es de lo más interesante intentar explorar cómo es que nuestros vecinos del norte formulan tan profundos y elocuentes argumentos.

La respuesta favorita a una pregunta como la de arriba sería, y ha sido, desde tiempos de la Europa Medieval, “ es que los inmigrantes vienen a arrebatarnos nuestros trabajos.” De hecho, esa respuesta está contenida en los comentarios de los lectores del Times.

Sin embargo, cualquier ciudadano mexicano medianamente informado, o cuando menos, lejanamente emparentado con uno de los millones y millones de indocumentados que trabajan y viven ilegalmente en Los Estados Unidos de América, sabrá que la horda de invasores extrajeros realizan trabajos que “ni los negros quieren hacer”, como descubrió el Doctor Honoris Causa, Vicente Fox. Para confirmarlo, el sindicato de los Trabajadores Rurales Unidos de USA lanzó senda campaña convocando a ciudadanos y residentes estadunidenses de todos los orígenes étnicos –entiéndase aquí, caucásicos- que quieran formar parte de la enorme fuerza laboral agrícola, llenando el formulario “Yo quiero ser un trabajador rural”, descargable en el sitio de internet www.takeourjobs.org Era de esperarse que, un mes después de la convocatoria, solo tres humildes americans se dignaran a solicitar tan atractivas vacantes.

Los promotores de leyes más estrictas como la Ley SB1070 de Arizona, argumentan que si ha habido tan pocos blancos interesados en el trabajo agrícola es porque los patrones agricultores no quieren pagar salarios más altos ni mejorar las condiciones de trabajo en los campos. (Con información del diario de lengua hispana La Opinión, julio 10, 2010)

Bingo!!! Los paladines de la gobernadora Brewer por fin dieron con el clavo!!! Realmente es todo un acontecimiento el que las mentes conservadoras de este país, promotoras y armadoras de grupos fundamentalistas que van del Ku Klux Klan al Minutemen hayan descubierto uno de los engranes de la maquinaria económica llamada Estados Unidos de América. Ya solo habría averiguar por qué estos canijos caciques –blancos muchos de ellos- no quieren mejorar tan precarias condiciones laborales y salarios tan raquíticos….

Simplemente porque el jitomate y la fresa, el apio y la cebolla, los aguacates y las espinacas, junto con la gran variedad de todo lo demás que se siembra y cosecha en el sur de California –por citar el caso más emblemático-, la quinta potencia agrícola del mundo, no costarían igual de barato sino se explotara a la fuerza laboral latina –predominantemente mexicana- de la manera grosera en que se hace!!! Es la misma manera insultante en que los turcos son explotados y odiados en Alemania o los africanos y árabes en Francia, culpables, entre muchas otras cosas, del fracaso de su selección nacional de fútbol en Sudáfrica 2010. Al menos eso dice el partido derechista francés. (Debe ser cierto, la selección francesa no se veía nada libertaria –ni bonita- desplegando tantos jugadores descendientes de inmigrantes atrasados provenientes de repúblicas bananeras, excolonias y neocolonias francesas). Es también el mismo resorte, pero a la inversa, que llevará a los dueños del dinero a desmantelar en diciembre de 2011 la planta de automóviles Fiat en Palermo para llevarla a Polonia, donde la mano de obra es más barata.

Pero es muy difícil que el estadunidense caucásico promedio se haga preguntas profundas –o al menos las haga con intención genuina de llegar al fondo del asunto- y reconozca la enorme cuota de responsabilidad que tienen los gringos en el problema migratorio a ambos lados de la frontera, como la tienen en el gigantesco problema del narcotráfico. Ya no hablemos de la crisis ambiental global ni de la destrucción de naciones enteras en Oriente Medio. En cambio, es más fácil, como siempre lo ha sido para los pueblos o gobiernos amos del mundo, olvidar y negar la historia.

Olvidar y negar que naciones como Estados Unidos –al igual que Francia, Inglaterra y otro países europeos en África- siempre han promovido modelos económicos que a la larga expulsan la mano de obra local buscando en el primer mundo el empleo que sus entreguistas gobiernos no pueden ni quieren garantizar dentro de sus fronteras. Olvidar y negar en Arizona, mediante prohibición –bondad achacable a la Ley HB2281, gemela de la racista SB1070-, la propia historia multiétnica y multicultural norteamericana, al considerar su enseñanza como divisiva –ese discursito de la “unidad” dónde lo he oido. Olvidar y negar que, aún con todo, los beneficios económicos de la inmigración, legal o ilegal, son bastante más grandes que los problemas que la propia inmigración acarrea. El dinero que la hacienda estadunidense esquilma a los indocumentados en forma de impuesto al trabajo asciende a sumas multimillonarias anualmente. Esos impuestos no serán retribuidos en servicios o asistencia ni en un cuarenta por ciento a los contribuyentes fantasmas , es decir, los propios indocumentados que legalmente no existen, pero sí pagan esos impuestos.

Obama, Bush, Hillary Clinton, hasta el propio McCain y otros más se han olvidado de que en campaña utilizaron a los latinos para sus pretensiones políticas. Todos han prometido el oro y el moro y no han cumplido ni un rábano. Obama en particular es el más grande hipócrita de todos ellos. Su gobierno ha demandado recientemente al estado de Arizona, en relación a la SB1070, por una cuestión de supremacía de la ley federal sobre las leyes locales. Sin embargo, cuando lo han abordado con el tema de una reforma migratoria integral, Obama se ha excusado puerilmente diciendo que la iniciativa necesita el voto republicano en el congreso. Se puede deducir entonces que, en caso de que su sorpresiva demanda fructifique, ésta solo servirá para dejar las cosas exactamente como están y el modelo intacto. Irónicamente, la actual candidata republicana a gobernadora de California ya ha sacado en los medios cinco spots en español apelando al voto latino…, sin comentarios.

Por esto, más allá de los protestas de miles de hermanos latinos, las declaraciones de beisbolistas, y más allá del jersey de “Los Suns” de Phoenix en los playoffs de la NBA, seguirán las redadas y deportaciones masivas auspiciadas por el gobierno comandado por el negro de cascarón y blanco de corazón: más allá de toda la refrita retórica gringa está la América Profunda , representada por nuestros sapientes lectores del LATimes que, cito de nuevo, se ven a sí mismos como “a nation of hardworking americans”. Y el flagelo del narco seguirá azotando cada rincón de nuestro país debido a que, entre otros factores, Obama no puede tocar el monstruoso mercado de armamento gringo, donde nuestros muy patriotas sicarios compran los cuernos de chivo para matarse entre si y matar policías y civiles inocentes. Ni tampoco puede tocar el obsceno mercado de drogadictos más grande el mundo.

Seguirá también la eterna guerra en Afghanistán, más larga ya que la aborrecible guerra de Vietnam, porque Obama, el presidente de la esperanza, debe garantizar la seguridad de los ciudadanos norteamericanos, y mientras Al Qaeda y el Talibán habiten esa o cualquier otra parte de planeta, esos ciudadanos y el resto del mundo no estaremos en paz.

Mi madre, que ha trabajado por casi una década en este país para muchos y diversos empleadores –hoteles, cadenas de comida rápida y, por cierto, para una empacadora de periódicos del LA Times, todo ello, como indocumentada-, ha concluido recientemente que “los pinches gringos son unos culeros…, solo te tratan bien mientras les eres útil…” No estoy seguro de que tooooodos los gringos sean unos culeros, pero afirmar algo como lo segundo no es muy diferente de lo asentado por el viejo adagio de la política exterior norteamericana: “Estados Unidos no tiene amigos, solo intereses”. Habrá que preguntarle su opinión al extinto Sadam Hussein.

Y hablando de racismos y malinchismos –el malinchismo no es más que un racismo velado hacia tu propia gente-, siento el deber cívico de deplorar la actitud y comentarios de muchos narradores deportivos que, a la hora de la final del mundial de Sudáfrica, les brotó por los poros la ascendencia española, el acento gachupín y el orgullo de que “un país de los nuestros” –palabras textuales de un comentarista- jugara en la final inédita. Ahora que los españoles son campeones, imagino que a estos malinchistas les gustaría estar –aunque no lo externen- en los zapatos del charlatán Aguirre, quien muy seguramente debe estar festejando todavía el triunfo de “La Furia” sobre la Plaza de Cibeles. Afortunadamente hay latinoamericanos que nos atrevemos a disentir, como José Luis Chilavert, que en cadena nacional para Univisión recordó el pésimo trato que los ibéricos suelen dispensar a los inmigrantes latinos. Como cuando el Santiago Bernabeu –casa del Real Madrid- gritaba eufórico a coro: “indio, indio, indio!!!”. Se referían a Hugo Sánchez, en sus inicios con el Atlético de Madrid, el mismo pentapichichi quien, irónicamente, dió tantas glorias al equipo merengue.
Un abrazo fuerte desde las entrañas del imperio, maiceros!!!

miércoles, 16 de junio de 2010

Yo amo al DF (Cartón "Morirse en México" publicado por Helguera en la Jornada)


Crecí, como todos los guayabos de estas calurosas –y ahora balaceadas- tierras morelenses, temiendo la peligrosa e insana Ciudad de México, la tristemente célebre “jungla asfáltica”, cuyos problemas -inseguridad, contaminación, sobrepoblación- invaden periódicamente las “ limpias y ordenadas” provincias mexicanas viajando en los lomos del “éxodo chilango” hasta que un día, ellos, los otros, terminan por cohabitar con nosotros, los ingenuos provincianos. Un excompanero de maletas en Sumiya nos hizo reir alguna vez con un prejuiciado comentario sobre el DF que ilustra con precisión la imagen que muchos guayabos tenemos sobre la capital mexica: “ir a chilangolandia es un pedo: si vas en carro, por más carcacha que éste sea, te da miedo dejarlo donde sea porque te lo vayan a chingar; luego está la pinche contaminación…al mediodia ya te duele la cabeza y te arden los ojos; y tambien la pinche altitud, si padeces de la presión ya te quieres sentir mal….” (jajajajajaja) La verdad es que, en ese entonces, para mi él tenia razon.
Antes de continuar, me gustaría dejar en claro que mi contribución de hoy, después de meses de ausencia, nada tiene que ver con la última novedad detestable de la oligarquia mexicana, la “Iniciativa México”, asqueroso artilugio mediático que en particular se destaca por ser encabezada por el salido-de-la-nada líder de opinión y asqueroso también, el eminente Javier Aguirre -doctorado en Historia de México por la Universidad de la Pitocilina de España-, personaje que encarna fielmente el modo de actuar prevaleciente en la élite mexicana , ese modo de actuar en que la élite puede expoliar a este país, ganando, como es el caso del “ Vasco”, 4 millones de dóilares al año por entrenar una selección nacional de futbol que tiene las mismas deficiencias, carencias y posibilidades reales de avanzar en Sudáfrica 2010 que la selección del mundial del 2006, y la del 2002, y la del 98, etc, y, al mismo tiempo, escupir ese mismo pais que te paga los 50 millones de pesos anuales para seguir fabricando y espacierndo ilusiones vanas entre nuestro vapuleado pueblo, a propósito, desde luego, de los fabulosos Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana.
Ahora sí, continuando, no es exclusivo de los cuernavacences el miedo infundando al DF y los defeños –miedo fundado que se conviernte rapidamente en odio fanático, como se puede constatar en ciertos sectores de estados como Sinaloa y Veracruz- pero sí singular y hasta esquizofrénico: casi toda la endeble infraestructura de la turística capital morelense está en función de los pudientes chilangos que llenan nuestros bares y antros, consumen en nuestros restaurantes y se bañan en nuestros balnearios. Sin sus propinas y sus autos abarrotando la única avenida principal de Cuernavaca, mi ciudad natal tendría más desempleo y más problemas de los que ya la aquejan.
Mi madre misma me enseño desde niño a viajar al DF – solo en caso muy necesario de viajar- con nada de valor colgado: ni relojes ni cadenas ni alhajas. Mis papás sostuvieron el barco de la familia durante varios años gracias a un pequeno negocio de perfumes, chamarras y joyeria, todo traido de la ciudad de México. Nunca nos llevaban a las compras, pues había largas calles que caminar y, nuevamente decían, andar allá era muy peligroso.
Los vaivenes de las crisis existenciales y económicas propias, y el extraño ímpetu de Balam a nunca estarse quieto me llevaron, hace un par de años, a probar suerte como profesional en el Distrito Federal. Me embarqué en una búsqueda de trabajo poco promisoria que terminó, con fortuna, por darme un puesto de trainee en una empresa de cuyo ramo solo habia escuchado su nombre: la logística. Llegué el primer día a trabajar con tres maletas, los tanates medio arrugados de miedo y sin lugar donde dormir. Pasé la primera noche en un motel de paso –eso si con Venus y toda la cosa- y casi al instante comencé a trabajar en tres centros de distribución, uno cada semana: Tultitlán, Tepotzotlán e Iztapalapa.
Desde el primer dia en el DF se me tendió la mano. Siempre me he considerado un hombre afortunado, creo que Chuchito se ha pasado de buena onda conmigo desde allá arriba. Una compañera trainee avecindada en Cuautitlán Izcalli me dio ride en su Mazda hasta el motel donde pernocte. Menos de 24 horas después, un perfecto desconocido, mi supervisor, contrató una camioneta pickup –gratuita- para llevarme a buscar un cuartito amueblado en la Gustavo A. Madero, todo en horas laborales, mis primeras horas laborales. César, el supervisor, me aseguró que esa zona quedaba perfecta para desplazarme hacia los tres centros de trabajo que arriba comenté: en efecto lo era, el tipo se gana la vida planeando rutas de entrega en el DF y área metropolitana –además de rutas foráneas-, por lo que tenía la Guia Roji grabada en la sesera. Ese tipo de detalles no se olvidan nunca.
La Ciudad de México no tardó mucho en conquistarme. Una vez instalado, busqué y empecé a frecuentar los sitios de interés: Bellas Artes, San Ildefonso, el Templo Mayor, Chapultepec, CU, Coyoacán, la Cineteca… mi adorada Cineteca. Con el tiempo hice varios amigos, amigos que me ayudaron cuando los necesite. Vi cosas increíbles y descubri lo mas increíble: el teatro. Teatro lúdico, hermoso, terrible, inteligente, intenso, todo él salpicado de lo más mexicano que hay en nuestro Mexiquito lindo: el humor negro. A veces macabro.
En el DF –como en el resto del país- todo es teatro y representación: marchas y protestas organizadas por migajas de un pueblo harto de tanta miseria, de tanta injusticia; el Ángel de la Independencia repleto de inchas cuando el Tri gana y el mismo Ángel medio mosqueado por patéticos fans de un bailarín pedófilo y blanquedo, recién fallecido; el público noctámbulo de la línea 2 del metro asistiendo involuntariamente al show de un fulano –así se autodenomina él mismo- que recita poesía de Jaime Sabines y cuentos populares a cambio de monedas y sonrisas; la plancha del Zócalo auspiciando infinitas ferias e infinitos platones; los ríos de jóvenes ilusos formados a las puertas de la infausta Televisora del Ajusco, en espera de una oportunidad de fama efimera y estrellato hechos aguevo. ¡Y que decir de los peregrinos a la Villa! En fin, la eterna fiesta de la máscara en el país de las máscaras.
Claro que la tragedia es lo que mejor nos sale a los teatreros mexicanos. La tragedia sin culpables del News Divine. El pueblo de Chalco inundado de mierda en enero pasado, sin responsables. El camión de basura que le cayó a dos automóviles desde el segundo piso del Periférico, matando al conductor del camión de volteo, también sin culpables. La tragedia de la “izquierda” política mexicana, encabezada por Marcelo “El Galletitas” Ebrard , que demuestra cuán poco le importa la crisis ambiental global al seguir privilegiando el uso del automóvil con nuevas supervías, segundos pisos y demás chingaderas de concreto, teniendo como principal consecuencia-que no la unica- el convertir a la antigua Tenochtitlan en un gigantesco estacionamiento, con el inevitable deterioro de la calidad de vida de varias colonias, entre otros males de mediano y largo plazo causados al medio ambiente (Mexico: pais en construccion, sentenció en fechas recientes nuestro querido amigo Amarillo). Y ya ni hablar de la tragicomedia de Juanito, el Peje y demás tribus y enamorados del hueso y del poder.
Hay otras tragedias y otros dramas menos visibles pero igual o más terribles. Los niños prostituidos en la Alameda Central, los centros de esclavos en Iztapalapa y la colonia Anáhuac, disfrazados de “casas hogar”, las armas rentadas en Tepito para cometer robos a transéuntes en menos de un par de horas; el mismo público de la línea 2 del metro, oscilando ahora entre el morbo y el estupor ante el horrendo número de un paria que se acuesta sobre vidrios rotos a cambio de unos cuantos pesos, todo mientras suplica a los presentes no golpear ni maltratar a sus hijos ni familiares (!!!).
Todo esto y más es el DF, todo esto y más es México. La ciudad de México es un otro país que los provincianos tememos pero que engloba a todos los Méxicos, a todas las provincias. Una ciudad que en otro tiempo fue pura agua y hoy muere de sed, como escribió Eduardo Galeano.
Por eso hoy que ya estoy instalado de vuelta en Cuernavaches, quiero dar gracias por haber tenido el privilegio de vivir, disfrutar y padecer el DF (imborrables en mi mente son los recuerdos del pánico en los rostros de la poblacion capitalina, invadida desde el inicio de la pandemia por el ultracontagioso y ultramortífero virus de la influenza AH1N1, que enfrentamos y vencimos armados de un cubrebocas) . Voy a extrañarlo todo: el Teatro Santa Catarina, las exposiciones delirantes en San Ildefonso, las crepas de la Jardín Balbuena y las tostadas del mercado Coyoacán. Pero también voy a extranar el frio que te parte por la mitad en las mañanas de invierno –cosa rarísima 80 kilometros al sur; voy a extrañar correr en el Velodromo y el no poder correr en él, aunque tenga tiempo para hacerlo porque la chingada precontingencia ambiental te sugiere no practicar deporte al aire libre; echaré de menos la imagen mezquina de la cuadrilla de sexoservidores travestis de mi esquina de la colonia Obrera porque me recordaba, cada mañana y cada noche, cuánto me gusta un cuerpo genuinamente femenino. Y recordaré siempre aquel domingo de octubre en que tuve que bajar del ADO , que ya no pudo avanzar más porque el camión no contaba con modo anfibio y se quedó atorado sobre avenida Ignacio Zaragoza por la inundación, junto con otros automóviles más. Caminé a prisa más de cuarenta minutos rumbo a la estación del metro más cercana, al filo de la media noche, por calles oscuras e inhóspitas que hicieron que se me arrugaran los aguacates, como aquel primer día. Claro que no fui ni remotamente el único que se tuvo que rifar a pie esa noche. Pero la libré. La verdad, me salió barato: el agua solo me llegó a las rodillas. En aquel diluvio, las aguas caídas habían alcanzado el segundo piso de las casas de Valle Dorado, Tlalnepantla.
Un abrazo, maiceros!!! Ya estaremos dando más lata.

domingo, 2 de mayo de 2010

EN MEMORIA DE BETY DEL CACTUS

San Juan Copala (Oaxaca): crónica de una represión anunciada

29/4/2010

San Juan Copala (Oaxaca): crónica de una represión anunciada

x Francisco López Barcenas ::

Tanta saña contra una caravana de DDHH se originó porque los activistas intentaron romper el cerco tendido sobre el municipio autónomo de San Juan Copala

La Unión de Bienestar Social para la Región Triqui (Ubisort) cumplió su palabra. Esta organización paramilitar, creada por el gobierno del estado de Oaxaca desde el año de 1994 para controlar la región triqui, volvió a sacar las armas haciendo que sangre inocente volviera a teñir las verdes laderas de ese territorio indígena. De acuerdo con la información preliminar que públicamente ha circulado, de la agresión resultaron dos personas muertas: la mexicana Beatriz Cariño Trujillo, del Centro de Apoyo Comunitario Trabajando Unidos (Cactus), y Tyri Antero Jaakkola, originario de Finlandia, mientras más de una docena de activistas se encuentra en calidad de desaparecidos, sin que sus compañeros sepan si están muertos, heridos o escondidos en algún lugar, porque tomaron rumbo al monte para protegerse de las balas asesinas.
Tanta saña contra una caravana de personas indefensas se originó en el hecho de que los activistas intentaron romper el cerco tendido por los agresores sobre el municipio autónomo de San Juan Copala, para poder entregar alimentos, ropa y un mensaje de solidaridad a sus habitantes, que desde hace meses se encuentran incomunicados y sin luz eléctrica por el hecho de querer ser autónomos, es decir, libres, es decir, ellos mismos.
La agresión estuvo anunciada, cantada, desde días antes que sucediera. Desde que las autoridades del municipio autónomo informaron que la caravana llegaría, la Ubisort dijo que no la dejaría entrar y que si llegaban no se responsabilizaban de lo que les sucediera. Y cumplieron su palabra con los lamentables resultados de personas inocentes muertas, heridas y desaparecidas. Pero hubo otros sucesos que también anunciaron la represión en la región triqui. El día 28 de noviembre del año pasado el mismo grupo impidió que integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), de San Salvador Atenco, llegaran al municipio autónomo, donde tenían planeado realizar la clausura de la campaña por la libertad de sus presos. En esa ocasión, muchos pensaron que había una alianza entre los gobernadores Enrique Peña Nieto, del estado de México, y Ulises Ruiz Ortiz, de Oaxaca, los mandatarios más represivos del sexenio, para evitar que los dos movimientos de resistencia se unieran. La hipótesis no era tan descabellada, porque a partir de esa fecha la represión sobre el municipio autónomo aumentó, hasta llegar a donde ahora se encuentra.
Ese mismo día, en los diarios de la capital oaxaqueña se inició una fuerte campaña de desinformación, afirmando que el municipio autónomo había llegado a su fin. Para darle algún viso de veracidad a sus dichos, los integrantes de la Ubisort declararon agente municipal a Anastacio Juárez Hernández, hermano del líder de la organización. A pesar de que las autoridades municipales desmintieron una y otra vez esas versiones, la campaña continuó, mientras en la región triqui la sangre seguía corriendo. El día 29 de noviembre de 2009, las instalaciones del municipio recibieron la agresión más violenta desde su fundación, pero no sólo eso, también el albergue infantil fue baleado y en esos hechos murió el niño Elías Fernández de Jesús y resultaron heridos Tomotelín y Jacinto Velasco, así como otro menor cuyo nombre no se dio a conocer. Ese mismo día los agresores instalaron un retén a la altura de la comunidad La Sabana, el mismo lugar donde ahora se perpetró la agresión a la caravana de activistas, con la clara intención de tender un cerco sobre los habitantes del lugar.
Cuando consideraron que el municipio estaba aislado asestaron lo que tal vez pensaron era su golpe definitivo. El 10 de diciembre, fuertemente armados y acompañados por unas cuantas personas, desalojaron a las autoridades autónomas del municipio y montaron una guardia permanente en él. Así estuvieron hasta el 10 de marzo, día en que un grupo de mujeres y niños que respaldan al municipio y sus autoridades se hicieron del inmueble cuando los usurpadores aflojaron la vigilancia; como éstos ya no pudieron regresar, comenzaron a disparar sobre la comunidad, resultando herida la señora María Rosa Martínez, de 64 años de edad. La situación se puso de tal manera peligrosa que muchas familias abandonaron San Juan Copala y se fueron a refugiar a otros barrios o salieron de la región; también se suspendieron clases y hasta la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) cerró sus instalaciones. Sólo permaneció abierta la iglesia; los pobladores debieron moverse con cautela. Así estaban las cosas hasta el momento de la agresión a la caravana de observación de derechos humanos.
¿A quién beneficia, en términos electorales, la brutal emboscada de ayer en Oaxaca? Es una pregunta que, con mucha pertinencia, nuestro diario se hace. Las respuestas pueden ser varias. Una de ellas, efectivamente, podría encontrarse en los intereses de los diversos actores político-electorales que se mueven en la región. Otra, en los intereses económicos que transitan por ese rumbo. Habrá que escarbar ahí para ver qué luz arrojan. Por ahora, lo más importante es encontrar formas de proteger a la población de la brutal represión, a los originarios y a los de afuera; exigir que autoridades imparciales, auxiliadas por organismos que vigilen su trabajo, inicien una investigación que dé con los responsables y los lleve a juicio. Desgraciadamente, ni en la Federación ni en el estado de Oaxaca se tiene confianza en las instituciones encargadas por ley de esto; por eso tal vez haya que acudir a instancias internacionales. Por el bien de todos, no podemos permitir que esta represión quede impune.

La Jornada

lunes, 15 de marzo de 2010

RACISMO Y SUPEREXPLOTACIÓN: LOS JORNALEROS INDÍGENAS EN EL EJÉRCITO INDUSTRIAL DE RESERVA Ricardo F. Macip



RESUMEN

Este artículo examina dos aspectos íntimamente interrelacionados en el proceso de diferenciación social en la producción de café en el centro de Veracruz: la superexplotación y discriminación de peones agrícolas por productores organizados. Opuesto a propuestas liberales y comunitarias plantea el irresoluble dilema político jacobino de perder el principio o la colonia dentro del neoliberalismo.

SUMMARY

This article examines two intimately related aspects in the process of social differentiation in the production of coffee in the centre of Veracruz: the superexploitation and discrimination of agricultural labourers by organised producers. Contrary to liberal and communitarian arguments, it poses the insoluble dilemma of political Jacobinism of losing the principle or the colony within neo-liberalism.


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jueves, 4 de marzo de 2010

El espinoso tema? ZIZEK Y EL FUTURO DE LA IZQUIERDA RADICALISMO.

A TICKLISH SUBJECT? ZˇIZˇEK AND THE FUTURE OF LEFT RADICALISM Andrew Robinson and Simon Tormey.


RESUMEN

El trabajo de Slavoj Zizek se ha convertido en un punto de referencia esencial para los debates sobre el futuro del pensamiento de izquierda radical y la práctica. Su los ataques a la política de identidad, el multiculturalismo y la "democracia radical" han establecido él como una figura destacada entre los que buscan renovar el vínculo entre la un discurso socialista y una política transformadora. Sin embargo, sostenemos que a pesar de la innegable radicalidad de enfoque teórico de Zizek, su política de ofrece muy poco en el camino de la fuente de inspiración para la izquierda progresista. Por el contrario, su compromiso con las categorías lacanianas reafirma el carácter primordial de las la alienación, la jerarquía y la dominación, y su esquema de propuestas para hacer frente a el statu quo, el modelo de la ley, sirve para reafirmar en lugar de impugnar la dado. Le sugerimos que una política verdaderamente transformadora debería (contra Zizek) hincapié en la necesidad de que la prefiguración de alternativas, de la vinculación y la radicalización 'pequeña' resistencias, de fomentar formas críticas y de pensamiento utópico y la actividad.




miércoles, 3 de marzo de 2010

LA ANTROPOLOGÍA MILITAR ¿APLICACIÓN O PERVERSIÓN DE LA CIENCIA?

LA ANTROPOLOGÍA MILITAR:
¿APLICACIÓN O PERVERSIÓN DE LA CIENCIA?

De: José Medina González Dávila

En este artículo se presenta un cuestionamiento de las implicaciones del uso que dan la Fuerzas Armadas en el mundo, especialmente las unidades de operaciones especiales, a las herramientas de la antropología. El reclutamiento de antropólogos profesionales que son desplegados en diferentes espacios tanto de planeación estratégica gubernamental como en el campo de batalla, dan muestra del marcado interés que tienen las fuerzas militares de contar con los recursos y métodos de investigación de la antropología, como un instrumento que supere la recolección de inteligencia convencional y de análisis apegado a la realidad, elementos fundamentales en toda actividad militar. Por medio de la presentación de material bibliográfico y documental, se busca inducir a una reflexión sobre el papel que la antropología ha jugado con los gobiernos en el mundo, sus aplicaciones y el futuro de la misma ante un mundo que impone retos a su concepción moral y que cuestiona los métodos y estrategias empleadas en este contexto, así como cuestiona el papel del antropólogo aplicado en el siglo XXI, tanto en su empleo laboral como en la información que produce.

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