sábado, 9 de octubre de 2010

Como un grano de cebada. I

“Como un grano de cebada es chiquita la Cecilia, la Cecilia es chiquita como un grano de cebada…” Así reza una canción huasteca que tuve suerte de disfrutar recientemente en un brevísimo pero importantísimo resquicio cultural. Ya habrán notado que los maiceros hemos andado muy musicales este año bicentenario. No es fortuito: la música es de las pocas cosas que alimenta el espíritu y el optimismo estos días –terapia musical para la disfunción espiritual, le escuché decir a una amiga. Sigamos opinando, pues, sostenidos del eje musical.

He tenido la oportunidad de visitar por motivos de “trabajo” la hermana ciudad de Pachuca –lo de hermana verán qué rápido se aclara, lo de las comillas en la palabra trabajo demorará un poco-, en particular la feria que cada otoño se lleva a cabo en “La Bella Airosa”, y de ciertas cosas alrededor de la ciudad minera y de su feria hablaré en el post de hoy. Debo mencionar, primero, que un servidor no es muy afecto a los jolgorios populares, pero después de haber visto tantas cosas, he cambiado sensiblemente mi opinión: hay un gran material que podemos compartir. Además, el “trabajo” es el trabajo.

Otro preámbulo. Por cuestiones de espacio y solvencia académica, no me voy a meter en las motivaciones que tiene el pueblo para abarrotar estas fiestas con tal de no seguir abonando a la imagen de ogro antipatriota y antimexicano que me he forjado. Octavio Paz ya nos ofreció una brillante disertación de porqué los mexicanos somos tan aficionados a las aglomeraciones, la fiestas y las ferias, y yo no tengo mucho más que aportar.

Estamos de vuelta en mi ciudad natal y en mi saco lleva más preguntas que respuestas: ¿se puede construir una versión lo suficientemente aproximada a una realidad local a partir de pequeñas versiones individuales recolectadas al azar? Expondré por sí solas esas versiones que me dan las buenas razones que tengo para creer que sí se puede. Ustedes juzgarán. ¿Quiénes son los pachuqueños? Esta pregunta se deriva de una ramplona calcomanía que anda circulando por toda la ciudad pegada en automóviles y taxis a manera de slogan político: es un slogan político. Según he indagado, la frasesita trillada la patrocina un líder transportista priísta y su “organización”, con el fin de hacer frente a las candidaturas de aspirantes venidos de fuera. Sin embargo, considero que le podemos dar otro enfoque a lo que implica la frase a partir de la propia triquiñuela propagandística. Por otra parte, de entre las pocas certezas que me deja esta experiencia, la siguiente sería la más sólida: ¡qué difícil es criticar lo que uno más quiere! (De esto último podemos dar fe con la tremenda rebatinga que se armó en este espacio a raíz de las opiniones sobre los festejos del bicentenario) Y otra pregunta: ¿Alguna vez habrá alguien que corra el altísimo riesgo de invertir en un local de libros dentro de una feria?

Vamos por partes. Primero, es difícil encontrarse a un verdadero pachuqueño en Pachuca –quiero decir pachuqueño de nacimiento- porque la horda de invasores chilangos, y de varias tribus más, ha copado la ciudad y la actividad económica. Sin embargo, sí logré a conocer a varios de estos connacionales. ¿Qué opinan de su ciudad? Un taxista: “la gente de mi pueblo es ‘rara’, como muy seca…” Lo de la gente “seca”, deduje, debe ser ocasionado por el clima semiárido que domina la región y que origina, por ejemplo, que no haya un solo árbol que mida más de 3 metros en todos los cerros que rodean la ciudad. Luego mi interlocutor sentenció: “…y es un mito que haya mucha afición de los Tuzos aquí en Pachuca, la afición aquí es muy villamelona, solo van a ver al Pachuca cuando vienen equipos ‘grandes’ como el América o las Chivas, porque aquí hay muchos chivas y águilas.” Esto último tendía a confirmar mi hipótesis de que hay menos pachuqueños de lo que uno podía pensar.

Después consideré que tal vez mi sincero conductor había tenido un mal inicio de día –aunado al hecho de que su parentela chihuahuense, de la que sí está muy orgulloso, es “a toda madre”-; uno no se espera ese tipo de declaraciones de un taxista todos los días y la convicción con que afirmó su visión realmente me sorprendió. No obstante, una joven estilista , con menos vehemencia pero igual claridad, confirmó lo aseverado por el pambolero chofer: “somos muy volubles… como muy secos” Oh my-fucking-god-that-does-not-exist! ¡He caído en un lugar plagado de “secos”! ¿Secos como un fósil? ¿En Cuernavaca somos “secos” o bien lubricados? No hay que perder la cordura, me dije. Después de todo Querétaro está muy cerca y ahí, todomundo dice, sí está bien chido y la gente es buena onda. (Mario, vocalista de la banda de nu-metal en español, Mari Lechuga, formada en Pachuca, ha defendido con no poco recelo sus orígenes queretanos ante mis provocaciones. Agrego: pero si hasta producen vino! ¡Qué nice! Cualquiera que conozca Santiago de Querétaro sabrá que lo nice se respira en cada esquina de la ciudad).

Me parecía evidente que el desarraigo está a flor de piel en la gente de Pachuca. Los flamantes monumentos y caminos volados de cemento hechos al vapor –multidistribuidores viales, pomposamente les llaman-, que conmemoran los mismos héroes de siempre y los mismos hechos históricos de siempre tratan –quiera el cielo que al menos eso tengan de bueno- de crear o refundar una identidad pachuqueña –la que le conviene al priísmo local y nacional-, acompañados por supuesto de la “tuzomanía” metida con calzador: en Pachuca encontramos el Tuzo Forum, cortesía de los Hoteles y Gulags Camino Real; la quinta Tuzos, el Club Tucitos de fútbol, y por supuesto el infaltable Huracán, casa de los Tuzotes del Pachuca. Enésima pregunta: ¿se logra una verdadera identidad con toda esta parafernalia?

Como en todos los demás estados, Hidalgo es una entidad que refleja muy nítidamente los muchos Méxicos que existen. En la capital hidalguense encontramos, por un lado, el México de la Plaza Galerías -¿cuántas malditas plazas construidas por ese grupo y con ese nombre habrá en todo el país?- y por otro lado tenemos el México del solitario y olvidado centro de Pachuca. Galerías está llena de curiosos día y noche, pero paseando en una tarde soleada de miércoles por el centro, poco falto para que me topara con mi propio eco. Pero ya sé por qué hacen esas plazas comerciales tan altas y tan anchas: es para que no se vean los barrios populares que están detrás de ellas, de donde se obtiene la mano de obra barata y poco calificada necesaria para operar esos congales.

En el centro de Pachuca no hay remozamientos para los pocos –pero muy significativos- edificios históricos que hay. Tampoco para las estrechas avenidas. La verdad no lucen mal, pero todo parece indicar que el espíritu bicentenario no aterrizó en el centro de la gélida ciudad ni para darle un nuevo brío turístico al primer cuadro: obtener, por ejemplo, una foto mínimamente decente de la fachada del edificio de Cajas Reales sería poco más que imposible debido a los 20 mil diablitos que cuelgan de los postes de luz que estorban la vista del inmueble (!!!). ¿Alguien ha visto postes de luz en la acera de Palacio Nacional? La gente, se nota a leguas, no está acostumbrada a ver turistas vagando. El comercio es tímido, el Parque Hidalgo, el más cercano al centro, está buenísimo para echar novio –y un poquito más- porque no hay una sola pareja que te haga competencia –el aire frío tampoco ayuda mucho para el arrumaco. ¿Acaso es que se fueron todos a la Feria? No necesariamente.

Una vez escuché que los libros de viajeros se deben leer con pies de plomo. Hagan lo mismo con mi reseña, pero permítanme afirmarles que Pachuca se parece mucho a Cuernavaca. Ambas están trazadas con las patas. Ambas poblaciones se quejan del creciente tráfico y, muy veladamente en el caso de los pachuqueños, allá también se quejan de los chilangos como nosotros. El crecimiento demográfico es híper desordenado. Hay auténticas manchas de conjuntos habitacionales emplazados en prados antes deshabitados y que no tienen vecindad unos con otros. Los ingenieros civiles artífices de los desniveles y otras vialidades –doble contra sencillo a que no son de Hidalgo siquiera- hacen curvo hasta el crucero más simple. Es muy probable que a esos constructores les gusten mucho los juegos mecánicos, pues varios de sus puentes erigidos tienen el ancho exacto de un solo carro, no de un carril vehicular, al estilo de una montaña rusa. (Todo este circo de concreto es, desde luego, en aras de “la creación de empleos”, entre otras cosas).

Un defeño residente de varios años en Pachuca me deslizó que lo que “pega” en esa ciudad es el bluff. Es decir, si quieres que un negocio o una actividad funcione, tienes que hacerlo muy vistoso y rimbombante. Algo hay de eso, pero esa arista será materia de la secuela de este intento de estampa sobre la ciudad “custodiada” por los Zetas. Prefiero concluir esta entrega con una puntada tierna. En la feria conocí a Iván, biólogo miembro de un club de cetrería que promueve la conservación de aves en peligro de extinción en Pachuca, y encargado también del stand de exhibición de aves rapaces dentro de la propia feria. El naturalista me presentó a sus amores: dos hidalguenses águilas de Harris, dos buteos –uno marrón y otro de cola blanca, el segundo oriundo de Chiapas-; una preciosa águila real macho traída del mismísimo pueblo en Zacatecas donde todavía habitan águilas reales en estado salvaje –si ven el documental “Los que se quedan”, de Juan Rulfo, sabrán el nombre de ese pueblo que ahora se me escapa, aunque no es el único por esas latitudes; dos halcones, un enorme y negrísimo cuervo real, también hidalguense–los cuervos que habitan el sur de California, recordé, son mucho más pequeños que esta especie, lo que fue confirmado por el biólogo- y uno que otro búho. Es obvio que el ave que roba cámara es la que forma parte de nuestro escudo patrio. ¡Hay tantas implicaciones en ese escudo y en esa ave! Iván me contó que una vez volaron el águila macho cerca de las montañas de Frailes en la ciudad pachuqueña. De repente, el águila fue atraída hacia un punto particular de la zona: se trataba de una pareja de águilas. Después de observar por largo rato el comportamiento de las tres felices águilas, los cetreros notaron que la hembra de la pareja local jalaba al macho fuereño a quedarse en el nido. ¡Sí! ¡Las águilas mexicanas son bien querendonas! Al macho no le queda más que resignarse, la hembra lo supera en tamaño –hasta 2.15 m de longitud con las alas extendidas. La custodia del ave norteña le pertenece legalmente a los del club – la Nación es la propietaria de los ejemplares-, por lo que no es conveniente dejarla en cualquier lugar. Afortunadamente casi nadie sabe que en esas altas montañas habita la hermosa pareja. Que así sea.

Pienso que los pachuqueños , como sus águilas, son más hospitalarios de lo que algunos creen…

("Deportaciones", cartón publicado por Boligán en El Universal. Por cierto, ya van casi 400 mil deportados de EU en lo que va de 2010, se congratularon Napolitano y Obama. Muy bien negrito de shit, vas muy bien, cada día te pareces más a tu innombrable predecesor)

jueves, 30 de septiembre de 2010

jueves, 23 de septiembre de 2010

HABLANDO DE CENTENARIOS!!!!

Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!

Pablo Neruda

En este 2010, que se celebran los centenarios por la Revolución Mexicana, La Formación de la UNAM también se festejan los 100 años de nacimiento del gran poeta Miguel Hernández.
No solo es un poeta español, es un poeta del mundo que me ha sorprendido con su claridad, fuerza y la forma en que retrato el dolor de la guerra. Retrato el trabajo del Niño Yuntero, La canción del esposo soldado y sus Vuelos.
Hizo turismo presidiario al entregarse a la causa de la república en la guerra civil española, se caso y tuvo un hijo que tuvo que alimentar con nanas de cebolla y retrato la muerte de su hijo con su poema A mi hijo.
Murió a los 32 años, al terminar la Guerra Civil española, intenta salir del país pero es detenido en la frontera con Portugal. Condenado a pena de muerte, se le conmuta por la de treinta años pero no llega a cumplirla porque muere de tuberculosis el 28 de marzo de 1942 en la prisión de Alicante.

Nos dejo sus poemas que refleja amor, dolor, sufrimiento, esperanza, fraternidad.
Sus poemas han sido llevadas a canción por Víctor Jara y Joan Manuel Serrat. Les dejo un hermoso poema. (si quieren después subo otros)

EL NIÑO YUNTERO

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.

Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra,
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.

Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.

A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.

Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.

Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.

Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de encina.

Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.

Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.

¿Quién salvará este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombre jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

“No me puedo dar el lujo de morir”

Esa frase la dice una madre que tiene a su hijo en la cárcel de Ciudad Juárez, su hijo David esta acusado y procesado por el asesinato de su prima, el día del homicidio se demostró que estaba en Chiapas sin embargo esto no detuvo a las autoridades de Juaritoz para detenerlo, acusarlo y procesarlo. Ese mismo proceder plagado de irregularidades es el que se siguió para acusar a dos chóferes por las ocho muertas del campo algodonero, la “Foca” y el “Cerillo”. El primero ya esta muerto (bajo circunstancias sospechosas) y las únicas evidencias procesadas eran las de tortura que sufrieron en su persona para confesar un crimen que no cometieron. Y, que les parece la “banda de los rebeldes” acusados de los feminicidios contando con un miembro sin pierna.
Esta cloaca de servilismo, amiguismo, impunidad y favores se ve destapada evidenciando a las autoridades de esa ciudad y al presidente Vicente Fox (¿novedad?). El documental Bajo Juárez. La ciudad devorando a sus hijas, de Alejandra Sánchez y José Antonio Cordero, nos deja ver la historia de la madre de Lilia Alejandra García quien ahora es una activista y madre por segunda ocasión de sus nietos quienes quedaron huérfanos al ser su hija Alejandra una de las victimas de ese aparato que ha ocultado a los culpables era hija, hermana, madre, trabajadora de maquila, estudiante, porrista; mujer que no solo tuvo una muerte trágica, con torturas y mutilación, su caso ha evidenciado una falta de elementos periciales para procesar la escena del crimen y el cinismo de un gobierno que ofreció las puertas de los Pinos para dialogar y al llegar esas madres y padres angustiados estaban cerradas.
La otra cara la muestra una mujer de Veracruz que va a trabajar a una fábrica de ensamblado de aspiradoras, después de un largo trayecto en camión de Minatitln a Juárez, llega a hacerse una prueba de orina para poder ser contratada mostrando que no estaba embarazada.
Es un trabajo que nos muestra el nivel de incultura y falta de sensibilidad (por decir lo menos) de la procuradora y la encargada de “resolver” los feminicidios, la fiscal especial Sully Ponce. Cuando la primera nos habla del “papel tan importante de Juana de Arco en México que se vendo los senos para poder asistir a la universidad”, (?????)o la segunda hace gala de su falta de sensibilidad al decir que la mayoría son crímenes pasionales, o de violencia doméstica y los acusados ya están en la cárcel. “Deben de llegar temprano a su casa las jóvenes y no exponerse”. Esas jóvenes tienen turnos que comienzan a las 11 de la noche y terminan a las 6 de la mañana.

Son desapariciones y asesinatos de mujeres, que son escogidas con anterioridad. Indigna este trabajo por el nivel de prepotencia e impunidad que impera en este país, el servilismo de Fox quien le quedo a deber favores a los empresarios de esa ciudad al apoyar su campaña por medio de los Amigos de Fox.

Juárez no esta lejos y las mujeres muertas y desaparecidas las cargamos todos.

martes, 21 de septiembre de 2010

Sobre los festejos...Aristegui, Dresser, Meyer y Aguayo. III y último.

Sobre los festejos...Aristegui, Dresser, Meyer y Aguayo. II

Sobre los festejos...Aristegui, Dresser, Meyer y Aguayo. I

Amputechture

En recientes días bicentenarios he tenido la muy grata oportunidad discurrir en Puebla Puerka -como diría el ausente Nawual- con nuestros compañeros maiceros Tlaltecuhtli, Kaciwali y Maíz.

Vaya charla!!!

Entre las tantas cosas que se abordaron, surgió un tema que a nuestro Tata-maicero le apasiona poco más que bastante: el concepto de nación. Sin embargo, como creo que el señor Maíz es mucho más ducho para eso de la política, me avocaré en este espacio a otras cuestiones que se derivaron de esa acalorada velada.

El Medio Ambiente.

Hablando de gratitudes, me parece que en el otro extremo, el de la ingratitud –uno de los vicios del ser humano más censurables a mi parecer- se encuentra una buena base para abordar la temática del medio ambiente. A manera de disparo de salida puedo mencionar, muy sucintamente, que desde que el hombre se olvidó que le debe la vida a la Madre Tierra –la vida biofísica y el sustento mismo-, el camino de la ingratitud –adoquinado con varios otros ideales y actitudes igualmente censurables- se convirtió en el estilo de vida de cientos de millones de habitantes de este planeta

A pesar de que algunos cínicos plutócratas siguen difundiendo la duda acerca de si existe o no un calentamiento global producido por la sociedad industrial mundial, la realidad no se cansa de mostrarnos, todos los días y a todas horas, las consecuencias nefastas de nuestras creaciones: inundaciones, sequías, desertificación, escasez de agua, tragedias que se suceden unas a otras sin fin esperable. Lo más increíble de esta situación es que la idea de que “las fuerzas de la Naturaleza” son las causantes inequívocas de semejantes desastres, sigue permeando al grueso de la colectividad humana. Más inaudito aún resulta que la urgencia de actuar contra la problemática ambiental pareciera ser inversamente proporcional a los esfuerzos encausados a paliar la crisis ecológica, y directamente proporcional a su impopularidad en cualquier mesa de debate, por banquetera o seria que ésta sea. Ante tal postración e indolencia generalizadas, siempre surgen muchas más preguntas que respuestas.

¿Es que en verdad nos volvimos completamente locos? Tal vez sí, o al menos eso quisiéramos creer para justificarnos la barbarie. Se me han planteado recientemente dos cuestiones que encuentro imposibles de entender: 1ª.Nuestra especie y la Tierra misma –que alberga a más de 25 millones de especies vivas con sus ecosistemas- estamos a punto de ser arrasados -no se sabe exactamente de qué manera-, concluyendo así un “ciclo vital” , trazado y diseñado –se sugiere- al parecer en un tiempo muy remoto y; 2ª. No hay mucho que se pueda hacer para evitarlo. Bajo argumentos que rebasan el ámbito de lo biofísico y que no soy capaz de dilucidar por mi mismo –aunque la Tierra, muy seguramente, debe ser la plataforma espiritual más grande que conozcamos en este mundo material- se me han deslizado una suerte de cuestiones que vale la pena diseccionar. Comencemos.

¿El hombre es parte de la Naturaleza? Sí, sí forma parte de la Naturaleza. De acuerdo, si lo es, entonces nuestra misión puede o debe ser –a como están las cosas- vivir la vida, ser felices, y de paso, destruir la más grande, bella y perfecta creación que es la Tierra y la vida misma. Cierto, el origen de eso maravillso que llamamos vida no ha sido explicado científicamente como un fenómeno propio de nuestro geoide, sino mediante la hipotética –e igualmente inexplicable- “invasión” accidental de pequeños microorganismos extraterrestres que comenzaron el largo proceso de colonización y evolución e nuestro inerte y tórrido planeta . Y si así fuera, ¿es menos meritorio lo que aquí milagrosamente sucedió, en la tercer órbita del Sistema Solar? ¿Acaso olvidamos que el Universo, la fuerza de Gravedad- según Hawking, lo único a lo que le debemos el origen del universo-, Dios, el Karma o lo que sea, dispusieron majestuosamente que un planeta particular se situara a una precisa distancia de una estrella –nuestro Sol-,lo suficientemente brillante y no tan caliente que permitiera que esos colonos invasores florecieran? Claro, se dirá: el Sol se colapsará dentro de unos 4 mil o 5 mil millones de años y nada de lo que aquí se discuta tendrá sentido para entonces. También se dirá que, dados los recientes descubrimientos en Marte, existe la ínfima posibilidad de que la vida en el planeta rojo haya sido también arrasada hace unos cuantos miles de millones de años… Enseguida, volveré a estos puntos, antes, quisiera ahondar en el aspecto del hombre proveniente de la naturaleza y sus responsabilidades.

Efectivamente, el hombre proviene de la Naturaleza. Ah! En dilemas que tratan que ver con la responsabilidad ecológica, como hijos de la Tierra, sí nos conviene provenir de la naturaleza!!! Eso me suena al típico caso del adolescente que se marcha de casa a buscar sus propios derroteros pero cuando se desmorona ante la primer prueba de solvencia económica llama a los angustiados padres para pedirles dinero. No es desproporcional ni pueril la comparación, estimados maiceros. Los seres humanos nos hemos embarcado en tamaña aventura llamada Progreso que, ahora que las consecuencias de nuestra estupidez empiezan a ahogarnos, pareciera que nos hundimos en el sillón con un lacónico: “de cualquier forma la siguiente glaciación, o el colapso del Sol, o la guerra nuclear que las potencias del orbe están por desatar, lo hubieran destruido todo…y hasta más feo.” Eso se llama irresponsabilidad.

Si hasta el desastre aéreo provocado por las flatulencias del volcán islandés fue un subproducto del calentamiento global –vulcanólogos de Alberta y Londres afirman que el deshielo de las masas glaciares ha incidido en la lucha geológica que sostienen el magma y el propio hielo, favoreciendo a aquél y detonando así la furia del coloso nórdico- , por supuesto que tendremos nuestra gran cuota de gloria y responsabilidad en acelerar la siguiente glaciación y contribuir a cerrar el ciclo. ¿A eso vinimos a este planeta? ¿A cerrar, en el periodo del último millón de años –desde que aparecimos en escena-, una obra hermosísima, dialéctica, evolutiva, sublime, que tardó más de 4 mil millones de años en fraguarse? ¿Somos esa creación siniestra de la Naturaleza que lejos de conseguir un equilibrio entre todas las especies vivas de este planeta, surgimos para exterminarlas? Y a pesar de esto, ¿nos consideraremos la cúspide de la evolución, biofísica y espiritual?

Darwin, el científico más grande que haya existido jamás, y amante de la naturaleza como muy pocos, se quejaba amargamente de que sus detractores –a la postre nadie los recordaría- y otros colegas de su tiempo no tenía ni la más remota idea de lo que era un millón de años. No valoraban en toda su magnitud lo que la Tierra era capaz de lograr en tal periodo de tiempo. Mucho menos de lo que implicarían cientos o miles de años: miles de generaciones de millones de especies interactuando incesantemente en un vals maestro que jamás Tchaikowsky hubiera concebido. (Como el vals ejecutado por un abejorro y sus orquídeas, cuando aquél, en su frenética e incansable búsqueda de néctar, visita a una de sus bellas parejas, se revuelve en ella y vuela presuroso hacia otra orquídea, llevando en su dorso el polen que fecundará a otra feliz compañera. Esta danza requirió muchos ensayos, y su ejecución correcta asegura la preservación de ambas especies).El naturalista británico, si viviera, estaría muy decepcionado de que a la fecha sigamos banalizando el tiempo como lo hacían antes los hombres de ciencia. Porque lo que hacemos con nuestra indiferencia, nuestras justificaciones y otras miserias es banalizar el tiempo. Minimizar el arduo trabajo de convertir a un pedazo de roca gigante e incandescente en un lugar digno y hermoso donde vivir. Convertir en desechable algo que, por simple y llana gratitud, deberíamos proteger y amar con todas nuestras fuerzas.

Si lo natural está por encima de lo humano, ¿por qué diantres no honrar a lo natural? ¿Por qué no preservar nuestro planeta hasta que lo natural decida cuando hemos de perecer y no lo decidamos nosotros, con la locura de nuestras acciones? Si estamos concientes del error terrible que hemos cometido al intentar situarnos por encima de lo natural y manipularlo, no sería consecuente resarcir ese mismo error? ¿Luchar siquiera, por remendarlo? ¿No nos enseña la tradición cristiana a pedir perdón? Y pedir perdón ¿no es empezar de cero otra vez?¿Qué significa el perdón sino volver al equilibrio, el estado justo de las cosas?

Ahora, volviendo con las conjeturas de millones de años atrás y millones de años adelante que quedaron pendientes: si el Sol acabará con la Tierra y todo lo que hay en ella dentro de unos 4 mil millones de años, deberíamos permitir que así suceda, porque, de nuevo, lo natural está por encima de lo humano. Si Marte fue arrasado de la misma manera en que estamos por ser arrasados nosotros los terrícolas, ¿qué nos hace pensar o sugerir que la aniquilación fue de la misma manera grosera e insensible que nosotros estamos desencadenando? Es decir, ¿no pudo haber sido simplemente porque lo natural lo dispuso así y no porque una horda de humanitos-marcianos valemadres la produjo? Y si fue así, ¿dónde queda la evolución espiritual y biofísica?

A decir verdad, me chocan los escenarios hipotéticos. No veo por qué hemos de hablar de lo que va pasar en épocas futuras tan lejanas –o lo que pudo haber pasado con Marte en épocas tan remotas- cuando lo urgente es hablar de lo que no estamos haciendo hoy y ahora por salvar nuestro único patrimonio, y actuar en consecuencia. Recuerdo así, al casi centenario excoronel zapatista del filme “Los Últimos Zapatistas”, que sentencia: “es que la tierra se ama…” y luego nos urge, apuntando la milpa con la diestra y sosteniendo su viejo corazón con la siniestra: “este es al patrimonio del hombre!!! Así pues, el curso de las disertaciones con los compañeros maiceros en aquella noche bicentenaria, aunados al poco eco que siempre hace el planteamiento del tema ambiental, y no otra cosa, lo que me ha obligado a emplear todas mis fuerzas en intentar esclarecer cuestiones que no puedo aceptar, aunque para ello me tenga que meter cuestiones harto complicadas. Y si caigo en el sectarismo por creer que siempre ha sido mucho el narcisismo y la vanidad del hombre al enfocarse única y repetidamente en sus creaciones, pues entonces soy un sectario.

Según he consultado en el Diccionario de la Real Academia, la palabra sectario es sinónimo de fanático. Pues entonces, soy un fanático. Me niego, fanáticamente, a creer que los zapatistas chiapanecos –tzotziles, tzeltales, choles y tojolabables-, los aymaras, pimas, quechuas,quichés, rarámuri, cholos, mapuches, cakchiqueles, guaraníes, yaquis, wixarika, ñahñú, yoreme, dakotas, mayas, amuzgos, y un sinfín de indios americanos más, que han labrado y cuidado la tierra desde cientos o miles de años atrás, estén equivocados al pelear una lucha que está derrotada de antemano por un “determinismo cíclico”. Me niego a creer que los muertos que han puesto los del Movimiento de los Sin Tierra en Brasil han sido en vano. Me niego a creer que los Guardianes de los Árboles desperdiciaron su tiempo encadenándose a los árboles de la barranca de Acapantizngo solo para que no construyeran una ampliación del libramiento a Acapulco, y que ahora pelean férreamente porque no se abra la enésima tienda del grupo Wal Mart en Cuernavaca, que destruirá son certeza más árboles, como es su estilo. Reniego que los muertos de la Sierra de Petatlán en Guerrero no hayan servido para nada. Reniego que los muertos tlahuicas que combatieron a los talamontes del Chichinauhtzin tampoco marcan una diferencia. Y reniego, fanáticamente también, de aquel que menosprecie o minimice la lucha ecológica en México, encabezada por los últimos y más grandes patriotas –que no los únicos-, como escribió el ya multicitado en este espacio, Carlos Monsiváis.

Por inverosímil que parezca, Nuestra Madre Tierra es tan generosa que cualquier acción, siempre que sea CONJUNTA, tiene un impacto muy significativo, y le permite a aquélla comenzar la regeneración. SÍ hace una diferencia utilizar transporte público en vez de auto, y más diferencia hace pedalear una bicicleta –si 20 millones de automóviles dejaran de circular tramos de 50 km diarios en cualquier parte del mundo, se dejarían de consumir más de 200 mil de barriles de petróleo. SÍ hace una diferencia el reutilizar y recliclar papel, cartón, plástico, aluminio. SÍ hace una diferencia bañarse en menos tiempo y reparar fugas en la tubería de agua. SÍ hace una diferencia plantar árboles y asegurarse de que crezcan. SÍ hace una diferencia salir a gritar a las calles que no estamos de acuerdo con tanta depredación, y denunciar los ecocidios cometidos todos los días a manos del capital. Y SÍ, SÍ hace una diferencia hablar del tema y concientizar.

¿Para qué abundar y debatir exhaustivamente sobre si existe algo conocido como la nación mexicana, o si somos o no plenamente independientes, si en el corto plazo ya no habrá territorio habitable para refundar esa misma nación? No digo que no sea importante, pero me parece que lo urgente tiene preeminencia.

Para finalizar, estoy convencido también de que existen creaciones humanas, tan sublimes como las creaciones más hermosas de lo natural, y que pueden influir de manera poderosísima en nuestros corazones para hacer un cambio. Me refiero al arte. Amputechture es una invención lingüística que tituló el mejor trabajo musical de una extraordinaria banda de rock, The Mars Volta. Para muchos, la música de esta agrupación psicodélica y pseudo-pocha sonará estridencia pura y seca; para mi, aficionado de los sabores fuertes, es una súper banda. La palabreja ésta embonó excelente al hablar de estos espinosos temas, y solo por asociarla con éstos, es que por fin pude darle una interpretación: Amputectura sería, por antítesis de Arquitectura, el arte de amputar, o el arte construir amputando.

Esperen ¿No es lo que como funcionan la Arquitectura y la Ingenería Civil? Desde luego que todos necesitamos de puentes, carreteras y demás artilugios de varilla y concreto que sostengan el progreso y den sustancia al “ programa de infraestructura más grande de la historia”. Y para eso, agarramos un cerrito cualquiera, y lo convertimos en grava y arena. Y luego, un chingo de cerritos más. Ése ha sido nuestro accionar durante ya un largo rato. Así, no solo hemos amputados sierras, selvas y manglares, también le hemos amputado a la Tierra todos los mecanismos de soporte de vida con que contaba. Empero, para eficientar las amputaciones, hemos logrado, gracias a la diosa Tecnología, cortar sin utilizar objetos punzo cortantes, o dinamita, como sucede en la industria de la construcción. Inventamos pues, los agentes químicos, que no cortan pero sí evitaron que crecieran los plantíos de arroz en Vietnam…Mmmm, ¿qué pasó después? Pues los vietnamitas comunistas hijos de su pinkfloyd nacieron sin miembros, como si hubieran sido amputados desde el vientre materno. O peor aún, con amputaciones y cáncer.

Y aquí entra nuestra imagen grotesca de hoy. Se las describo porque no se alcanza a apreciar bien. La obra titulada “Camo Outgrowth”, del artista suizo, Thomas Hirschhorn (1957), nos muestra un panel de globos terráqueos dispuestos horizontalmente. Cada globo terráqueo tiene un chichón o tumor que le sobresale por alguna parte de su cuerpo. El tumor es del color del camuflaje militar. Debajo de cada globo terráqueo el artista nos horroriza con fotografías de víctimas civiles de varias guerras del siglo XX. Todas son víctimas civiles, ¿les parece familiar la imagen? Si creían que en El Alarma, El Gráfico o El Extra muestran material obsceno e insoportable, el suizo dice con permiso. Creo que el sentido de la obra es muy evidente, sin embargo, es la brutalidad misma de las imágenes la que nos ilustra que no es tan sencillo enfrentar el alcance y los resultados de nuestra propia ignominia, de nuestra propia locura.

Me despido con una recomendación. Chequen el artículo de Denise Dresser “Gran Diccionario del Bicentenario”, que publica el más reciente número de la revista Proceso, circulando esta semana. Está muy interesante. Para variar, en el Diccionario no hay referencia alguna a la ruinosa situación ambiental en México.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Y estos son los que manejan la cultura en Sinaloa






Los dejo con una nota del periodico, de periodistas a DISCUSION periodismo del centro y a fondo, excelente nota que causo mucho revuelo en las oficinas del Instituto Sinaloense de Cultura. Por que sera??? y los que faltaron en esa tremenda lista......


La del Instituto Sinaloense de la Cultura, antes DIFOCUR, es una nómina plagada de dobles pagos, de pagos a asesores del director, de pagos a personal del TATUAS y también a los hijos de un secretario y de un ex secretario, el de Gobierno y el de Educación, Rafael Oceguera Ramos y Florentino Castro, que fuera coordinador de la campaña del fracasado candidato del PRI a gobernador.
Paloma Oceguera Espinosa de los Monteros tiene sueldo base de de 17 mil 520 pesos y puesto de coordinadora administrativa en el Centro Regional y Alejandro Castro García, como fotógrafo, recibe 30 mil pesos mensuales.
De acuerdo con la copia de la nómina del ISIC (Instituto Sinaloense de Cultura), en poder del diario digital A Discusión, hasta hijos de académicos universitarios cobran como aviadores porque jamás se paran en el centro de “trabajo” que les fue asignado.

De acuerdo con la copia de la “plantilla del personal al 30 de junio del 2010”, el director general, Sergio Jacobo Gutiérrez tiene un sueldo base de 38 mil 45.64 pero enseguida aparecen siete asesores del director, que son Herberto Sinagawa Montoya, con 15,777.67; Cosme Alvarez Valdez, con 17,663.90; Ernesto Alvarez Nolasco, con 13,849.05; Miguel Tamayo Espinoza, con 11,305.81; María Victoria Perez Perez, con 11,717.10; Martín Guillermo Amaral Ibarra, con 24 mil pesos, y Héctor Manuel Avilés Ochoa, con permiso desde el 15 de abril, con 18 mil pesos.

También aparecen en esta nómina los miembros del TATUAS (Taller de Teatro de la Universidad Autonoma de Sinaloa) Rodolfo Arriaga Robles, Lázaro Fernando Rodriguez Gastélum, Wilfrido Benedicto Ibarra Ruelas, Claudia Fabiola Apodaca Elenes, Inga Pauwells Roé, María de Jesús Romero Martinez
También es de señalarse el caso de la directora de la escuela de musica, Judith Zazueta Aldapa, que cobra casi 23 mil pesos por ese cargo y que aparece “sin costo” en otras actividades y el de su esposo, Baltazar Hernandez Cano, que cobra en doble plaza, por una 9,900.00 y por otra 7,100.00 pesos.

Igualmente llama la atención el caso de Santa Sandra Robles Montijo, que cobra 11,717.10 bajo la clave “proyecto” y que además cobra en el MASIN (Museo de Arte de Sinaloa) como directora de museos.

Otro caso llamativo es el de Sergio Martínez Chávez, que cobra 231 mil pesos como director de coro 21,000.00 y 8 mil como becario tenor.
Y otro caso muy llamativo es el de Rosa María Olivia Haas Airola, que cobra 20,931.62 pesos en el Masin pero es directora del museo de arte de Hermosillo cobrando acá como directora.