martes, 7 de septiembre de 2010

documental Viva Mexico.

En cuanto encuentre la mejor manera de distribuir este documental, les aviso, para quien lo quiera ver y volverlo a distribuir, sin fines de lucro.


Tata Cardenas y la herencia negada. III

Cardenas nos recuerda los principios de la Revolufia. Perdonen la falta de acentos, tengo configuracion en ingles.

^^^Cumplir con los principios de la Revolucion Mexicana es respetar en forma irrestricta las libertades y los derechos individuales y extender sistematicamente las garantias y las prestaciones sociales; aplicar la justicia con sentido de responsabilidad social; ampliar el significado de la democracia para practicarla en lo economico y social; imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interes publico para distribuir la riqueza con equidad; garantizar a los ejidatarios, comunidades indigenas y autenticos pequenos propietarios, sus tierras, aguas, y bosques que les pertenecen, proporcionandoles los medios financieros, la ensenanza y ayuda tecnicas y asistencia practica para que organicen la produccion agropecuaria y forestal, asi como su industrializacion; lograr que la escuela primaria se imparta en todos los lugares en donde existan nucleos de poblacion; modernizar y hacer accesible la ensenanza media y superior a los jovenes de escasos recursos; llevar a todos los lugares los servicios de salubridad y seguridad social y, en general, mejorar las condiciones de vida de las colectividades rurales y de los centros urbanos...
Cumplir con Revolucion Mexicana es aprovechar y conservar los recursos naturales y emplear los medios tecnicos y cientificos modernos para desarrollar el pais con independencia y en provecho de los mexicanos; nacionalizar las industrias basicas y mexicanizar las demas industrias, el comercio y los servicios; eliminar los monopolios privados; aplicar la ley de responsabilidades a los funcionarios publicos; combatir la corrupcion y los abusos de poder^^^

Discurso en la Universidad de Guanajuato, al apadrinar a la generacion 1966/70 de abogados y notarios publicos, 5 de agosto de 1970.

CDC primera entrega

Después de un buen rato de inactividad de mi parte, he decidido regresar así q ahí les voy...
Llevo aproximadamente 6 meses y 15 días trabajando en Zacatlán (Sierra nororiental del estado de Puebla) en un Centro de Desarrollo Comunitario perteneciente al proyecto Roberto Alonso Espinosa de la Fundación Amparo, para mayor referencia son los mismitos del Museo Amparo de Puebla... cuándo me dijeron del trabajo me emocioné muuuchoo sobre todo por el gran título de Centro de Desarrollo Comunitario, como buena antropóloga q soy me pareció como todo un sueño hecho realidad.. pero oh! gran sorpresa, de entrada el CDC (Centro de Desarrollo Comunitario) no funciona como tal, es más bien visto como la escuelita amarilla, gracias a la gran A amarilla q enmarca las instalaciones.
Les contaré un poco acerca del como inicia el CDC, recuerdan las desastrozas lluvias del 2001?, pues bueno, ahí es donde surge todo, a raíz de las lluvias e inundaciones muchas personas en su mayoría indígenas perdieron toooddooo por lo que la Sra. Ángeles Espinosa qpd vio la desgracia de miles de personas q perdieron sus hogares y junto con el gobierno de Zacatlán decidieron construir 22o casas de esas tipo ara, es decir mini casitas con cero espacio para cultivos o para críar a sus animales, el caso es q ahí reubicaron a 220 familias con un aprox de 8 integrantes cada una... el lugar se conoce como Coyotepec q está muy cerquita de Poxcuatzingo ambas localidades pertenecientes al municipio de Zacatlán, el caso es q para construir las casas les quitaron a los habitantes de Poxcuatzingo varias hectáreas de tierras de cultivo... por lo q se han creado varias rencillas a raíz de éste despojo.. el caso está en que la Sra. Ángles se dio cuenta q no sólo con otorgarles vivienda el problema de los reubicados terminaba ahí, así q en memoria de su hijo Roberto se crean dos CDC uno en Chamontoya en el Df y el otro por supuesto aquí, en Zacatlán con la idea principal de brindar educación, misión que envuelve a los CDC "brindar educación no formal a familias de escasos recursos o en situación vulnerable"
La verdad de entrada la idea es sensacional, lamentablemente como pasa en todos los proyectos tanto gubernamentales como no gubernamentales, se les olvida que hay gente de por medio que piensa, habla, siente y sobre todo requiere cosas que no son necesariamente las que se plantean por parte de los que tienen el poder.
Y ésto es lo que ha pasado en el CDC, lleva funcionando aprox. 4 años, durante su periodo de vida han pasado miles de profesionistas, madres de familia, gente de la comunidad y aún no se ha podido rescatar la esencia de un verdadero CDC, afortunadamente y sin afán de echar flores estamos dos antropólogas y especialmente una de elllas quién está encargada de una pequeña área que se llama desarrollo comunitario, la cuál debería ser el eje de todo el CDC y no sólo una mini parte...
El rollo está en que el CDC se construyó gracias a un "diagnóstico" q realizó una empresa que lo único que hizo fue cobrar un dineral por el trabajo y que prácticamente enfocó todo con tal de que la fundación estableciera el centro, es decir qe muchos de los datos que se plasman en ese documento no son realmente las necesidades de la gente y éste es el principal punto de que el centro no esté trabajando al 100%...
Se brinda educación preescolar con sistema Montessori, primer punto erróneo, se tienen talleres para niños y adolescentes en éste último trabajo directamente, cuyo sistema se está guiando de acuerdo a los estándares propuestos en el CDC de la ciudad de México, segundo punto.. y por último la recién creación del área de desarrollo comunitario.
Existen infinidad de cosas por las cuales criticar al CDC y sobre todo muchas cosas por describir, lamentablemente mi dispersión y mi falta de organización me impiden continuar, así q les pido de la manera más atenta q si les interesa conocer más de éste CDC, me digan sobre q quieren leer y así expandirme en eso..
Les envío fuertes y grandes abrazos a cada uno de los integrantes y aqui seguimos!

lunes, 6 de septiembre de 2010

Holocausto Cannibal

Una muy buena pelicula que pueden conseguir en la pirateria de la ciudad de Puebla Puerka...

domingo, 5 de septiembre de 2010

Tata Cárdenas y la herencia negada. II

Lázaro nos recuerda la verdadera naturaleza del interés económico capitalista, que enajena y coarta la soberanía nacional.

"Es verdad que aún existen miles de hogares mexicanos donde hombres, mujeres y niños no ven satisfechas sus más elementales necesidades; pero estas condiciones de miseria son herencia secular que no puede liquidarse en una corta etapa de lucha y trabajo, y que lejos de afrentar a la revolución, la justifican, estimulan su marcha y obligan a enfrentarse contra las más poderosas fuerzas internas y externas,como el reciente caso en que por desterrar las condiciones depresivas de los trabajadores de las zonas petrolíferas, apoyadas en la legislación del trabajo y en la respetabilidad de los tribunales, se impidió que prevaleciese la fuerza económica de empresas que lo mismo disputaban al pueblo mexicano la riqueza de su suelo que la soberanía de su poder. Si a esto se juzga obrar al margen de la constitución y hacer un gobierno demagógico, ¿cómo habrá que llamar a quienes quieren que fuerzas extrañas decidan de nuestros propios destinos?

Mensaje radiofónico a la nación, desde la ciudad de México, 8 de diciembre de 1938.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Tata Cárdenas y la herencia negada.I

Días tiene que vengo pensando en postear sobre el estado actual de nuestra situación como nación, y nuestra relación con el imaginario histórico de la "independencia" y la "revolución". Esperaba tal vez que una vez siendo septiembre, las ideas afloraran de forma natural por ardor y sentimentalismo, y heme aquí más bien influenciado por quien tal vez sea el último revolucionario con corte de estadista, el militar de carrera pero humanista de tuétano, el señor Lázaro Cárdenas del Río. Y es que al tener en mis manos una pequeña recopilación de su pensamiento político, me he convencido que sería más interesante compartir, durante todo este mes, fragmentos de sus discursos. Éstos tienen la característica de ser (a pesar de haber sido dictados hace más de 40 años)bastante actuales y de argumentación sólida. Espero que al final de este mes y de este ejercicio pueda entenderse por qué lo he titulado la herencia negada. Tal vez algunos de ustedes vean en el discurso del tata señales de clarividencia,pero no sobra decirles que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
Que lo disfruten.

"La continuidad histórica de las luchas populares por la emancipación política, cultural, social y económica de México, constituye el proceso lógico de su integración como nación soberana e independiente.
Más no basta la proclamación de nuevas constituciones que reconozcan y amplíen los principios de libertad e igualdad contra los viejos privilegios y el absolutismo, si aquellas son substituidas por minorías que nieguen las garantías de la persona y acaparen la riqueza, la cultura y el poder. En borrar el desajuste entre las normas jurídicas y la realidad social está el camino para fincar la verdadera democracia, la paz orgánica y el proceso integral del país, haciendo que los preceptos constitucionales en vigor se vitalicen con la efectividad permanente de su cumplimiento, de parte de los poderes federales, estatales, y municipales. Esto es indispensable para lograr el bienestar en todo el país y, para ello, gobernados y autoridades debemos contribuir plenamente."

Discurso a los alumnos de la generación 1956-59 de la Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, 21 de diciembre de 1959.

lunes, 30 de agosto de 2010

El que no transa, no avanza


Una bella dama ha criticado acremente mi anterior contribución acerca de los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos. Tiene razón. Me dijo algo así como: “hubieras cerrado perfecto con el tema de los migrantes centroamericanos y el martirio que les hacemos sufrir en su paso por México hacia a USA…”
Han pasado casi dos meses desde que un servidor maicero redactó casi con las vísceras su último post, y prácticamente el mismo tiempo desde que esa oportuna crítica me fue hecha. Solo hasta ahora tuve la vergüenza de hablar algo al respecto. Ya pa'qué.
Como no soy ningún experto en la materia solo expresaré lo siguiente:
¿Qué puedo comentar sobre el abominable descubrimiento en Tamaulipas de 72 seres humanos ejecutados, de origen extranjero –centro y sudamericanos-, que el propio hecho no diga contundentemente? Es decir, ¿qué más se puede agregar al respecto? Lo que yo puedo decir, es que me da vergüenza. Me da vergüenza mi país. Me avergüenzo de ser mexicano. Me avergüenzo de ser miembro de un pueblo que se indigna de que sus inmigrantes connacionales sean tratados como basura al norte del río Bravo, sin importarle un comino que al sur del mismo río se cometan atrocidades peores, pero a otros inmigrantes. Y me avergüenzo aún más del descaro con el que el INM se defendió presentando cifras inauditas hechas al vapor para respaldar el "gran trabajo" que hacen salvando migrantes centroamericanos por doquier. Aberramos el racismo norteamericano pero somos igual o peor porquería. Somos doblemente hipócritas. Nosotros, los mexicanos, somos tan racistas que nos saltamos la fase de “discriminación” para pasar directo al exterminio. Porque lo que hicieron esos criminales con esas 72 personas fue exterminio. El mismo exterminio que cometen todos los días contra miembros de bandas rivales del narcotráfico. Las narcominas, narcofosas, narco-tinas-de-ácido y demás son nuestros nuevos campos de exterminio. Así de sencillo.

Ahora comencemos con lo que quiero hablar el día de hoy. Es una historia muy divertida.
Aunque mi gurú Miguel Ángel Granados Chapa ha expresado rotundamente que detesta hacer crónicas que traten sobre un “conocí a fulano” ó “conocí a perengano”, por esta vez me apartaré de ese canon, como el propio periodista hidalguense lo hizo recientemente al hablar del muy extrañado Carlos Monsiváis.
Tengo un amigo, al que llamaremos Pepe. Pepe fue mi compañero de la preparatoria. Todo un personaje. Desde el primer día de escuela me cayó bien porque me hizo plática, así, sin más ni más, para preguntarme si me agradaba la idea de jugar baloncesto con él al día siguiente. Y sí, jugamos. Jugamos mucho baloncesto…, desde ese día y hasta el último que pasamos en ese parque de diversiones y lujuria llamado Preparatoria. Mis antiguos compañeros y yo concebimos un nuevo adagio para ese templo del (no)saber: “si fuiste a la prepa y no egresaste como dealer, terrorista o padrote es que no aprendiste nada de la prepa.” Yo solo aprendí a jugar baloncesto y casi todo lo aprendí de Pepe. Por ello y por varias cosas más, lo estimo en alto grado.
Desde tercer año, Pepe comenzó a desarrollar gala las habilidades que le darían el fundamento teórico de su más reciente profesión: las cartas y el juego de números. Aunque yo nunca he entendido nada de esos juegos de azar –son una absoluta pérdida de tiempo, como escribió el maestro José Vasconcelos-, sabía muy bien que Pepe tranzaba cada que sus débiles contrincantes lo permitían, cosa que sucedía muy a menudo. Nacido en una familia de tahúres, a sus 18 años Pepe no solo conocía varios trucos de la baraja que le facilitaban hacerse de dinero fácil -dentro de una institución donde, se supone, los jóvenes se “preparan” para ingresar a la carrera a la que, se supone, se dedicarán el resto de sus vidas- sino que comerciaba con todo lo que se le pudiera poner un precio: tenis, carteras, playeras, estéreos. No fui el único que le dijo: “no has vendido a tu madre porque la señora no se deja!”
Eso de vender la madre no es muy diferente a vender la patria. He pensado: si mi amigo Pepe ocupara un puesto que le permitiera vender porciones groseras de la selva maya a los hoteleros españoles, vender yacimientos de oro y plata a las mineras canadienses, vender la banca a emporios financieros, por desgracia, también españoles –ahí les encargo la Copa Santander “Libertadores”, nombre cual no hay otro más patético-, seguramente vendería todo esto y más.
Además de agradable en el trato y poseer el famosísimo y mexicanísimo don de gentes, el marchante se las gasta de muy rostro. Con el tiempo, Pepe ha acumulado el expertise necesario para encontrar la fórmula que le dé acceso a la meta que se trazó hace casi una década: “yo ando buscando una viejita de billetes que me mantenga”. Especializado en relaciones públicas y pequeñas estafas como encargado de un congal de juego de números, Pepe ha tejido la red de contactos y negocios que le estimula a soñar con el “siguiente nivel”.¿ Y qué es el siguiente nivel? Tal vez ni él mismo lo sepa. Pero de que se trata de “tener más”, no cabe la menor duda.
A Pepe no le basta con haber viajado, a pesar de su gran incultura, a dos o tres países de Europa, un lujo que, sobra decirlo, pocos mortales clasemedieros egresados del antro del saber llamado Preparatoria se pueden dar. Tampoco le es suficiente cambiar de carro cada 6 meses y financiarse pachangas donde se derrochan varios miles de pesos. Pepe quiere más. Su más reciente “proyecto” es inmoral incluso para los de su "sector económico": se acuesta con una señora, viuda, que tiene dos trabajos, dos nóminas: hacer como que trabaja para una corporación federal de seguridad y recibir “incentivos” de la delincuencia organizada por hacer eso mismo, “hacer como que trabaja”. Ja! Otra de las grandes contribuciones de México al patrimonio cultural inmaterial de la humanidad (¡cuántas veces he oído esa maldita frase!). La tipa posee un automóvil de lujo por cada dedo de la mano –¿o será que la delincuencia organizada la premia con un automóvil cada que, mochando dedos, un secuestro rinde dividendos? – y ahora posee un juguete nuevo para el undécimo dedo, Pepe, quien le ayuda a llenar la vida vacía y repugnante que lleva (si te faltan dedos para vestir todos los anillos que el dinero puede comprar, pues cómprate un dedo adicional!).
El cinismo salinista. Mi amigo de la juventud me confió alguna vez que aquí, en Mexiquito y en esta vida, hay que “chingar al de adelante porque el de atrás te viene chingando”. Cosa curiosa, sin haber abierto jamás un libro por voluntad propia –ni por inducción externa-, Pepe entendió a muy corta edad lo que Kafka y muchos pensadores y filósofos modernos han denunciado y condenado: vivimos un mundo donde no hay cabida para el amor ni la compasión, y para prácticamente ningún sentimiento noble. Tal vez ni siquera lo entendió por sí mismo, tan solo se lo inculcaron antes de aprenderse las tablas de multiplicar. Lástima que Pepe entienda el sistema para reproducir el modelo y sacar provecho de él a la perfección. Pero, ¿qué más da? Si por todos lados hay cientos de Pepes , mercando y traficando con esto y con aquello, legal o ilegal, tranzando y avanzando, acumulando riqueza y manejando y administrando la espiral de una vida, su vida, a costa del infortunio y la infelicidad de muchas otras vidas. ¿De qué sirve el “ascenso social”, cuestionó alguna vez Denise Dresser, si para ascender socialmente debo hundir a los que me rodean?

¿Porqué escribir sobre un personaje como mi amigo? Realmente no lo sé. Tal vez estoy siguiendo inconcientemente la teoría de Monsi sobre el narcocorrido, alguna vez ya comentada en este espacio, un género que según el escritor no hace apología del crimen. Por el contrario, el género es un canto-estallido que exclama algo parecido a: “nosotros, no nada más ustedes, políticos y empresarios de mierda, también podemos darnos la gran vida.” Ahora tal vez, sin quererlo, estoy haciendo una especie de “corrido virtual en prosa sobre un viejo amigo de la prepa”. Es un buen título, ¿no creen?

El pilón.
A pesar de la gran vergüenza sentida y expresada al principio del post de hoy por los terribles acontecimientos en Tamaulipas, seguiré denunciando las chingaderas que sufren nuestros paisanos mexicanos en el imperio gringo. Aquí les va otra mini-historia.
Manuel es oriundo de la Sierra Norte de Puebla. Tiene veinte años y desde hace dos trabaja ilegalmente en el condado de Orange. Habla Náhuatl aunque le avergüence hablarlo. Mi padre y él son compañeros de trabajo. Son esclavos de primer mundo en un spa de primer mundo. En ese centro de relajación lujosa, donde el masaje más barato cuesta 100 dls, también labora Tara, una masajista gringa que en apariencia es una mujer agradable y buena gente. Solo que tiene un pequeño defecto: a sus cincuenta y tantos años está convencida de que está viviendo su segunda juventud, y una segunda juventud se debe disfrutar en compañía de un joven de la primera juventud.
El “Nahualin” es una persona –el apodo es autoría despectiva de mi papá-, digamos, de temperamento tropical, en concordancia con el clima de su tierra natal. Desde que llegó a USA fue embelesado por la belleza de la mujer estadunidense. Manuel no tardaría en morder el anzuelo. Tara, la rejuvenecida mujer, creyó que embonaba bien con el sueño del paisano poblano de probar “carne gringa”, aunque fuera “carne de gallina vieja” -como reza por ahí el viejo adagio machista (¡otra contribución más al patrimonio cultural inmaterial!). Así lo calculó ella tal vez. Sin embargo, algo salió mal. Tal vez fue el poco inglés tijuanero que mastica Manuel, o el deseo atrasado de Tara que precipitó las cosas, o simplemente el hecho de que él no pudo explicar que solo quería salir y pasar el rato, y que no era tan rifado para emplearse a fondo en una sesión de artes amatorias con tamaño ejemplar –Tara es alta y corpulenta, y Manuel más bien posee el físico de un mexicano de la serranía.
Empezaron los chantajes. Ella lo amenazó: “te voy a denunciar con inmigración porque eres un wetback y manejas un auto sin licencia de conducir.” El no supo qué hacer, la paranoia lo invadió, ya ni quería salir de su casa. Pidió ayuda con el gerente del spa y en una lógica absurda lo despidieron “temporalmente” en lo que “se calmaban las cosas”, aún cuando existía evidencia –los mensajes de texto de Tara en el celular de Manuel- que mostraba que ella lo estaba acosando y chantajeando.
Les aseguro que si un mexicano ilegal hubiera asediado a una norteamericana de la manera en que la perversa Tara lo hizo con nuestro paisano, al mexicano lo hubieran refundido al menos 3 o 4 años por acoso sexual, como mínimo. Pero desde luego, éste no fue el caso. Manuel está contento porque el desempleo sólo duro mes y medio y le reincorporaron a sus antiguas actividades. Tara ya no tiene permiso de hacer migas con nadie…, para evitar malas interpretaciones.

Un abrazo maiceros!!!

(Cartón "Nuestra Belleza" publicado por Omar en El Universal)

lunes, 12 de julio de 2010

La Ley Arizona en California


“Get illegal immigrants out of my country”. Éste es el colofón de uno de cuatro comentarios estúpidos –por decir lo menos- que he leído en la tribuna pública de la edición del 8 de julio de L.A. Times. De nueve participantes, cinco –la mayoría- enviaron sus opiniones al espacio de lectores refiriéndose al tema de la inmigración ilegal, tres lectores abordaron temas locales de Los Angeles y finalmente un solitario lector más comentó acerca del asqueroso desastre natural en el Golfo de México, mismo desastre que, al estilo de la Impunidad Institucional Mexicana –lo puse en mayúsculas a manera de propuesta novedosa de nombre de un cártel de la droga, o cuando menos de una asociación civil-, no ha desembocado en ningún responsable importante: Obama, el pseudohombre más poderoso del mundo, no ha podido hacerle ni cosquillas al cártel de British Petroleum.

¿Porqué un lector promedio del LA Times, sea colono de Long Beach –el tercer puerto más grande del mundo- o de Irvine –ciudad ubicada ya en el siempre “próspero” condado de Orange, donde viven mis padres- emite opines tales como “I am beginning to think that Arizona has the right idea”? De verdad es de lo más interesante intentar explorar cómo es que nuestros vecinos del norte formulan tan profundos y elocuentes argumentos.

La respuesta favorita a una pregunta como la de arriba sería, y ha sido, desde tiempos de la Europa Medieval, “ es que los inmigrantes vienen a arrebatarnos nuestros trabajos.” De hecho, esa respuesta está contenida en los comentarios de los lectores del Times.

Sin embargo, cualquier ciudadano mexicano medianamente informado, o cuando menos, lejanamente emparentado con uno de los millones y millones de indocumentados que trabajan y viven ilegalmente en Los Estados Unidos de América, sabrá que la horda de invasores extrajeros realizan trabajos que “ni los negros quieren hacer”, como descubrió el Doctor Honoris Causa, Vicente Fox. Para confirmarlo, el sindicato de los Trabajadores Rurales Unidos de USA lanzó senda campaña convocando a ciudadanos y residentes estadunidenses de todos los orígenes étnicos –entiéndase aquí, caucásicos- que quieran formar parte de la enorme fuerza laboral agrícola, llenando el formulario “Yo quiero ser un trabajador rural”, descargable en el sitio de internet www.takeourjobs.org Era de esperarse que, un mes después de la convocatoria, solo tres humildes americans se dignaran a solicitar tan atractivas vacantes.

Los promotores de leyes más estrictas como la Ley SB1070 de Arizona, argumentan que si ha habido tan pocos blancos interesados en el trabajo agrícola es porque los patrones agricultores no quieren pagar salarios más altos ni mejorar las condiciones de trabajo en los campos. (Con información del diario de lengua hispana La Opinión, julio 10, 2010)

Bingo!!! Los paladines de la gobernadora Brewer por fin dieron con el clavo!!! Realmente es todo un acontecimiento el que las mentes conservadoras de este país, promotoras y armadoras de grupos fundamentalistas que van del Ku Klux Klan al Minutemen hayan descubierto uno de los engranes de la maquinaria económica llamada Estados Unidos de América. Ya solo habría averiguar por qué estos canijos caciques –blancos muchos de ellos- no quieren mejorar tan precarias condiciones laborales y salarios tan raquíticos….

Simplemente porque el jitomate y la fresa, el apio y la cebolla, los aguacates y las espinacas, junto con la gran variedad de todo lo demás que se siembra y cosecha en el sur de California –por citar el caso más emblemático-, la quinta potencia agrícola del mundo, no costarían igual de barato sino se explotara a la fuerza laboral latina –predominantemente mexicana- de la manera grosera en que se hace!!! Es la misma manera insultante en que los turcos son explotados y odiados en Alemania o los africanos y árabes en Francia, culpables, entre muchas otras cosas, del fracaso de su selección nacional de fútbol en Sudáfrica 2010. Al menos eso dice el partido derechista francés. (Debe ser cierto, la selección francesa no se veía nada libertaria –ni bonita- desplegando tantos jugadores descendientes de inmigrantes atrasados provenientes de repúblicas bananeras, excolonias y neocolonias francesas). Es también el mismo resorte, pero a la inversa, que llevará a los dueños del dinero a desmantelar en diciembre de 2011 la planta de automóviles Fiat en Palermo para llevarla a Polonia, donde la mano de obra es más barata.

Pero es muy difícil que el estadunidense caucásico promedio se haga preguntas profundas –o al menos las haga con intención genuina de llegar al fondo del asunto- y reconozca la enorme cuota de responsabilidad que tienen los gringos en el problema migratorio a ambos lados de la frontera, como la tienen en el gigantesco problema del narcotráfico. Ya no hablemos de la crisis ambiental global ni de la destrucción de naciones enteras en Oriente Medio. En cambio, es más fácil, como siempre lo ha sido para los pueblos o gobiernos amos del mundo, olvidar y negar la historia.

Olvidar y negar que naciones como Estados Unidos –al igual que Francia, Inglaterra y otro países europeos en África- siempre han promovido modelos económicos que a la larga expulsan la mano de obra local buscando en el primer mundo el empleo que sus entreguistas gobiernos no pueden ni quieren garantizar dentro de sus fronteras. Olvidar y negar en Arizona, mediante prohibición –bondad achacable a la Ley HB2281, gemela de la racista SB1070-, la propia historia multiétnica y multicultural norteamericana, al considerar su enseñanza como divisiva –ese discursito de la “unidad” dónde lo he oido. Olvidar y negar que, aún con todo, los beneficios económicos de la inmigración, legal o ilegal, son bastante más grandes que los problemas que la propia inmigración acarrea. El dinero que la hacienda estadunidense esquilma a los indocumentados en forma de impuesto al trabajo asciende a sumas multimillonarias anualmente. Esos impuestos no serán retribuidos en servicios o asistencia ni en un cuarenta por ciento a los contribuyentes fantasmas , es decir, los propios indocumentados que legalmente no existen, pero sí pagan esos impuestos.

Obama, Bush, Hillary Clinton, hasta el propio McCain y otros más se han olvidado de que en campaña utilizaron a los latinos para sus pretensiones políticas. Todos han prometido el oro y el moro y no han cumplido ni un rábano. Obama en particular es el más grande hipócrita de todos ellos. Su gobierno ha demandado recientemente al estado de Arizona, en relación a la SB1070, por una cuestión de supremacía de la ley federal sobre las leyes locales. Sin embargo, cuando lo han abordado con el tema de una reforma migratoria integral, Obama se ha excusado puerilmente diciendo que la iniciativa necesita el voto republicano en el congreso. Se puede deducir entonces que, en caso de que su sorpresiva demanda fructifique, ésta solo servirá para dejar las cosas exactamente como están y el modelo intacto. Irónicamente, la actual candidata republicana a gobernadora de California ya ha sacado en los medios cinco spots en español apelando al voto latino…, sin comentarios.

Por esto, más allá de los protestas de miles de hermanos latinos, las declaraciones de beisbolistas, y más allá del jersey de “Los Suns” de Phoenix en los playoffs de la NBA, seguirán las redadas y deportaciones masivas auspiciadas por el gobierno comandado por el negro de cascarón y blanco de corazón: más allá de toda la refrita retórica gringa está la América Profunda , representada por nuestros sapientes lectores del LATimes que, cito de nuevo, se ven a sí mismos como “a nation of hardworking americans”. Y el flagelo del narco seguirá azotando cada rincón de nuestro país debido a que, entre otros factores, Obama no puede tocar el monstruoso mercado de armamento gringo, donde nuestros muy patriotas sicarios compran los cuernos de chivo para matarse entre si y matar policías y civiles inocentes. Ni tampoco puede tocar el obsceno mercado de drogadictos más grande el mundo.

Seguirá también la eterna guerra en Afghanistán, más larga ya que la aborrecible guerra de Vietnam, porque Obama, el presidente de la esperanza, debe garantizar la seguridad de los ciudadanos norteamericanos, y mientras Al Qaeda y el Talibán habiten esa o cualquier otra parte de planeta, esos ciudadanos y el resto del mundo no estaremos en paz.

Mi madre, que ha trabajado por casi una década en este país para muchos y diversos empleadores –hoteles, cadenas de comida rápida y, por cierto, para una empacadora de periódicos del LA Times, todo ello, como indocumentada-, ha concluido recientemente que “los pinches gringos son unos culeros…, solo te tratan bien mientras les eres útil…” No estoy seguro de que tooooodos los gringos sean unos culeros, pero afirmar algo como lo segundo no es muy diferente de lo asentado por el viejo adagio de la política exterior norteamericana: “Estados Unidos no tiene amigos, solo intereses”. Habrá que preguntarle su opinión al extinto Sadam Hussein.

Y hablando de racismos y malinchismos –el malinchismo no es más que un racismo velado hacia tu propia gente-, siento el deber cívico de deplorar la actitud y comentarios de muchos narradores deportivos que, a la hora de la final del mundial de Sudáfrica, les brotó por los poros la ascendencia española, el acento gachupín y el orgullo de que “un país de los nuestros” –palabras textuales de un comentarista- jugara en la final inédita. Ahora que los españoles son campeones, imagino que a estos malinchistas les gustaría estar –aunque no lo externen- en los zapatos del charlatán Aguirre, quien muy seguramente debe estar festejando todavía el triunfo de “La Furia” sobre la Plaza de Cibeles. Afortunadamente hay latinoamericanos que nos atrevemos a disentir, como José Luis Chilavert, que en cadena nacional para Univisión recordó el pésimo trato que los ibéricos suelen dispensar a los inmigrantes latinos. Como cuando el Santiago Bernabeu –casa del Real Madrid- gritaba eufórico a coro: “indio, indio, indio!!!”. Se referían a Hugo Sánchez, en sus inicios con el Atlético de Madrid, el mismo pentapichichi quien, irónicamente, dió tantas glorias al equipo merengue.
Un abrazo fuerte desde las entrañas del imperio, maiceros!!!

miércoles, 16 de junio de 2010

Yo amo al DF (Cartón "Morirse en México" publicado por Helguera en la Jornada)


Crecí, como todos los guayabos de estas calurosas –y ahora balaceadas- tierras morelenses, temiendo la peligrosa e insana Ciudad de México, la tristemente célebre “jungla asfáltica”, cuyos problemas -inseguridad, contaminación, sobrepoblación- invaden periódicamente las “ limpias y ordenadas” provincias mexicanas viajando en los lomos del “éxodo chilango” hasta que un día, ellos, los otros, terminan por cohabitar con nosotros, los ingenuos provincianos. Un excompanero de maletas en Sumiya nos hizo reir alguna vez con un prejuiciado comentario sobre el DF que ilustra con precisión la imagen que muchos guayabos tenemos sobre la capital mexica: “ir a chilangolandia es un pedo: si vas en carro, por más carcacha que éste sea, te da miedo dejarlo donde sea porque te lo vayan a chingar; luego está la pinche contaminación…al mediodia ya te duele la cabeza y te arden los ojos; y tambien la pinche altitud, si padeces de la presión ya te quieres sentir mal….” (jajajajajaja) La verdad es que, en ese entonces, para mi él tenia razon.
Antes de continuar, me gustaría dejar en claro que mi contribución de hoy, después de meses de ausencia, nada tiene que ver con la última novedad detestable de la oligarquia mexicana, la “Iniciativa México”, asqueroso artilugio mediático que en particular se destaca por ser encabezada por el salido-de-la-nada líder de opinión y asqueroso también, el eminente Javier Aguirre -doctorado en Historia de México por la Universidad de la Pitocilina de España-, personaje que encarna fielmente el modo de actuar prevaleciente en la élite mexicana , ese modo de actuar en que la élite puede expoliar a este país, ganando, como es el caso del “ Vasco”, 4 millones de dóilares al año por entrenar una selección nacional de futbol que tiene las mismas deficiencias, carencias y posibilidades reales de avanzar en Sudáfrica 2010 que la selección del mundial del 2006, y la del 2002, y la del 98, etc, y, al mismo tiempo, escupir ese mismo pais que te paga los 50 millones de pesos anuales para seguir fabricando y espacierndo ilusiones vanas entre nuestro vapuleado pueblo, a propósito, desde luego, de los fabulosos Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana.
Ahora sí, continuando, no es exclusivo de los cuernavacences el miedo infundando al DF y los defeños –miedo fundado que se conviernte rapidamente en odio fanático, como se puede constatar en ciertos sectores de estados como Sinaloa y Veracruz- pero sí singular y hasta esquizofrénico: casi toda la endeble infraestructura de la turística capital morelense está en función de los pudientes chilangos que llenan nuestros bares y antros, consumen en nuestros restaurantes y se bañan en nuestros balnearios. Sin sus propinas y sus autos abarrotando la única avenida principal de Cuernavaca, mi ciudad natal tendría más desempleo y más problemas de los que ya la aquejan.
Mi madre misma me enseño desde niño a viajar al DF – solo en caso muy necesario de viajar- con nada de valor colgado: ni relojes ni cadenas ni alhajas. Mis papás sostuvieron el barco de la familia durante varios años gracias a un pequeno negocio de perfumes, chamarras y joyeria, todo traido de la ciudad de México. Nunca nos llevaban a las compras, pues había largas calles que caminar y, nuevamente decían, andar allá era muy peligroso.
Los vaivenes de las crisis existenciales y económicas propias, y el extraño ímpetu de Balam a nunca estarse quieto me llevaron, hace un par de años, a probar suerte como profesional en el Distrito Federal. Me embarqué en una búsqueda de trabajo poco promisoria que terminó, con fortuna, por darme un puesto de trainee en una empresa de cuyo ramo solo habia escuchado su nombre: la logística. Llegué el primer día a trabajar con tres maletas, los tanates medio arrugados de miedo y sin lugar donde dormir. Pasé la primera noche en un motel de paso –eso si con Venus y toda la cosa- y casi al instante comencé a trabajar en tres centros de distribución, uno cada semana: Tultitlán, Tepotzotlán e Iztapalapa.
Desde el primer dia en el DF se me tendió la mano. Siempre me he considerado un hombre afortunado, creo que Chuchito se ha pasado de buena onda conmigo desde allá arriba. Una compañera trainee avecindada en Cuautitlán Izcalli me dio ride en su Mazda hasta el motel donde pernocte. Menos de 24 horas después, un perfecto desconocido, mi supervisor, contrató una camioneta pickup –gratuita- para llevarme a buscar un cuartito amueblado en la Gustavo A. Madero, todo en horas laborales, mis primeras horas laborales. César, el supervisor, me aseguró que esa zona quedaba perfecta para desplazarme hacia los tres centros de trabajo que arriba comenté: en efecto lo era, el tipo se gana la vida planeando rutas de entrega en el DF y área metropolitana –además de rutas foráneas-, por lo que tenía la Guia Roji grabada en la sesera. Ese tipo de detalles no se olvidan nunca.
La Ciudad de México no tardó mucho en conquistarme. Una vez instalado, busqué y empecé a frecuentar los sitios de interés: Bellas Artes, San Ildefonso, el Templo Mayor, Chapultepec, CU, Coyoacán, la Cineteca… mi adorada Cineteca. Con el tiempo hice varios amigos, amigos que me ayudaron cuando los necesite. Vi cosas increíbles y descubri lo mas increíble: el teatro. Teatro lúdico, hermoso, terrible, inteligente, intenso, todo él salpicado de lo más mexicano que hay en nuestro Mexiquito lindo: el humor negro. A veces macabro.
En el DF –como en el resto del país- todo es teatro y representación: marchas y protestas organizadas por migajas de un pueblo harto de tanta miseria, de tanta injusticia; el Ángel de la Independencia repleto de inchas cuando el Tri gana y el mismo Ángel medio mosqueado por patéticos fans de un bailarín pedófilo y blanquedo, recién fallecido; el público noctámbulo de la línea 2 del metro asistiendo involuntariamente al show de un fulano –así se autodenomina él mismo- que recita poesía de Jaime Sabines y cuentos populares a cambio de monedas y sonrisas; la plancha del Zócalo auspiciando infinitas ferias e infinitos platones; los ríos de jóvenes ilusos formados a las puertas de la infausta Televisora del Ajusco, en espera de una oportunidad de fama efimera y estrellato hechos aguevo. ¡Y que decir de los peregrinos a la Villa! En fin, la eterna fiesta de la máscara en el país de las máscaras.
Claro que la tragedia es lo que mejor nos sale a los teatreros mexicanos. La tragedia sin culpables del News Divine. El pueblo de Chalco inundado de mierda en enero pasado, sin responsables. El camión de basura que le cayó a dos automóviles desde el segundo piso del Periférico, matando al conductor del camión de volteo, también sin culpables. La tragedia de la “izquierda” política mexicana, encabezada por Marcelo “El Galletitas” Ebrard , que demuestra cuán poco le importa la crisis ambiental global al seguir privilegiando el uso del automóvil con nuevas supervías, segundos pisos y demás chingaderas de concreto, teniendo como principal consecuencia-que no la unica- el convertir a la antigua Tenochtitlan en un gigantesco estacionamiento, con el inevitable deterioro de la calidad de vida de varias colonias, entre otros males de mediano y largo plazo causados al medio ambiente (Mexico: pais en construccion, sentenció en fechas recientes nuestro querido amigo Amarillo). Y ya ni hablar de la tragicomedia de Juanito, el Peje y demás tribus y enamorados del hueso y del poder.
Hay otras tragedias y otros dramas menos visibles pero igual o más terribles. Los niños prostituidos en la Alameda Central, los centros de esclavos en Iztapalapa y la colonia Anáhuac, disfrazados de “casas hogar”, las armas rentadas en Tepito para cometer robos a transéuntes en menos de un par de horas; el mismo público de la línea 2 del metro, oscilando ahora entre el morbo y el estupor ante el horrendo número de un paria que se acuesta sobre vidrios rotos a cambio de unos cuantos pesos, todo mientras suplica a los presentes no golpear ni maltratar a sus hijos ni familiares (!!!).
Todo esto y más es el DF, todo esto y más es México. La ciudad de México es un otro país que los provincianos tememos pero que engloba a todos los Méxicos, a todas las provincias. Una ciudad que en otro tiempo fue pura agua y hoy muere de sed, como escribió Eduardo Galeano.
Por eso hoy que ya estoy instalado de vuelta en Cuernavaches, quiero dar gracias por haber tenido el privilegio de vivir, disfrutar y padecer el DF (imborrables en mi mente son los recuerdos del pánico en los rostros de la poblacion capitalina, invadida desde el inicio de la pandemia por el ultracontagioso y ultramortífero virus de la influenza AH1N1, que enfrentamos y vencimos armados de un cubrebocas) . Voy a extrañarlo todo: el Teatro Santa Catarina, las exposiciones delirantes en San Ildefonso, las crepas de la Jardín Balbuena y las tostadas del mercado Coyoacán. Pero también voy a extranar el frio que te parte por la mitad en las mañanas de invierno –cosa rarísima 80 kilometros al sur; voy a extrañar correr en el Velodromo y el no poder correr en él, aunque tenga tiempo para hacerlo porque la chingada precontingencia ambiental te sugiere no practicar deporte al aire libre; echaré de menos la imagen mezquina de la cuadrilla de sexoservidores travestis de mi esquina de la colonia Obrera porque me recordaba, cada mañana y cada noche, cuánto me gusta un cuerpo genuinamente femenino. Y recordaré siempre aquel domingo de octubre en que tuve que bajar del ADO , que ya no pudo avanzar más porque el camión no contaba con modo anfibio y se quedó atorado sobre avenida Ignacio Zaragoza por la inundación, junto con otros automóviles más. Caminé a prisa más de cuarenta minutos rumbo a la estación del metro más cercana, al filo de la media noche, por calles oscuras e inhóspitas que hicieron que se me arrugaran los aguacates, como aquel primer día. Claro que no fui ni remotamente el único que se tuvo que rifar a pie esa noche. Pero la libré. La verdad, me salió barato: el agua solo me llegó a las rodillas. En aquel diluvio, las aguas caídas habían alcanzado el segundo piso de las casas de Valle Dorado, Tlalnepantla.
Un abrazo, maiceros!!! Ya estaremos dando más lata.